El imperio que cedió
Washington levantó el bloqueo, comprometió 300.000 millones de dólares y aceptó el enriquecimiento en suelo iraní, y nueve días más tarde volvió a atacar.
El 17 de junio de 2026, Donald Trump y Masoud Pezeshkian firmaron el Memorando de Islamabad, un texto de catorce puntos con mediación de Pakistán para cerrar la guerra abierta en febrero y reabrir el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de un quinto del petróleo mundial. El documento concede a Teherán lo que la campaña de máxima presión se proponía arrancarle: fin del bloqueo naval en treinta días, terminación de todas las sanciones, un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares y la dilución del uranio enriquecido en territorio iraní bajo vigilancia del OIEA, sin obligación de sacarlo del país. La cláusula sobre Ormuz fija paso seguro «sin cargo durante 60 días solamente», con desminado iraní en treinta, mientras Trump proclama un estrecho libre de peajes de forma permanente e Irán anuncia que cobrará tarifas por servicios cuando expire el plazo. El 25 de junio un dron alcanzó al carguero Ever Lovely cerca de Omán, el 26 Estados Unidos bombardeó depósitos de misiles y radares costeros iraníes, y el 27 Teherán respondió contra objetivos en el Golfo.




