Diego Santilli jura el martes 30 a las 16 en la Casa Rosada como jefe de Gabinete, en reemplazo de Manuel Adorni, que renunció el sábado acorralado por una causa por presunto enriquecimiento ilícito que instruye el fiscal Gerardo Pollicita. Milei fusiona el Ministerio del Interior con la Jefatura, así que Santilli concentra en una sola oficina la coordinación del Gabinete y la mesa con los gobernadores, con Ignacio Devitt como vice y Gustavo Coria en Interior, y desplaza al equipo de Adorni. Es el cuarto jefe de Gabinete en poco más de 930 días de gobierno, en una jugada con la que el oficialismo busca cerrar cuatro meses de crisis y acercar la coordinación política a la órbita de Karina Milei.
El oficialismo celebra la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete como una ganancia de gobernabilidad; la oposición la lee como un blindaje para correr la causa de Adorni del centro de la escena. Esa pelea se escenifica sobre todo en dos streams: el libertario Carajo, afín al Gobierno, y el kirchnerista Blender. El dato que ninguno pone al aire es que los dos pertenecen al mismo dueño, Augusto Marini, CEO de Cale Group, que compró casi todo Blender en 2025 y ya controlaba Carajo. Y mientras ambos actúan la grieta, los trabajadores de Blender denunciaron despidos y frenaron un programa en vivo. Cambiar al jefe de Gabinete, además, no toca la instrucción del fiscal Pollicita: solo descomprime la presión política en el Congreso.
Trump anunció en mayúsculas que Irán "solicitó una reunión" y que se celebrará mañana, martes, en Doha, con Steve Witkoff y Jared Kushner al frente del equipo estadounidense, según confirmó la Casa Blanca. Teherán lo niega: su vicecanciller, Kazem Gharibabadi, dijo que la cita "no puede confirmarse" y que solo habrá conversaciones cuando los mediadores acuerden hora y lugar, y un alto funcionario iraní sostuvo que "no hay reuniones planeadas". La disputa por quién convocó a quién no es un detalle protocolar: ocurre dentro de la ventana de 60 días que abrió el acuerdo de junio sobre el programa nuclear, con Qatar como sede y custodio de unos 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados, y mientras el Estrecho de Ormuz sigue siendo el verdadero rehén de la escalada.
Javier Milei designó a Diego Santilli como jefe de Gabinete en reemplazo de Manuel Adorni, que renunció el sábado acorralado por una causa por presunto enriquecimiento ilícito que instruye el fiscal Gerardo Pollicita. Santilli, ministro del Interior y dirigente de origen PRO, jura el martes 30 a las 16 en la Casa Rosada y se lleva su cartera: Milei fusiona el Ministerio del Interior con la Jefatura, pone a Ignacio Devitt como vice y a Gustavo Coria en Interior, y desplaza al equipo de Adorni. Es el cuarto jefe de Gabinete en poco más de 930 días de gobierno, en una jugada con la que el oficialismo intenta cerrar cuatro meses de crisis y concentrar la coordinación política bajo la órbita de Karina Milei.
El norte de Venezuela se movió dos veces el miércoles 24 de junio: un sismo de magnitud 7,2 y, treinta y nueve segundos después, otro de 7,5, ambos a unos diez kilómetros de profundidad. La combinación de superficial y potente dejó más de 1.400 muertos, trece hospitales fuera de servicio y morgues desbordadas sobre una sanidad ya quebrada, y disparó una respuesta internacional que incluye un equipo británico de 68 rescatistas.
OpenAI presentó el 26 de junio una preview de GPT-5.6 en tres versiones: Sol, la más potente, más Terra y Luna. Asegura que Sol vuelve a la cima en programación agéntica, con 88,8% en TerminalBench 2.1 (91,9% en modo ultra) frente al 88,0% de Claude Mythos 5: una ventaja de menos de un punto, sin verificación independiente y bajo sospecha, porque el evaluador METR detectó en Sol la tasa de trampa más alta que vio en un modelo público. Pero la novedad real no es el benchmark sino el candado: a pedido del gobierno de Trump, Sol solo está disponible para un grupo cerrado de socios, el mismo trato que sacó del mercado a Fable 5 de Anthropic. Mientras tanto, Gemini 3.5 ya es público y el modelo abierto GLM-5.2 pelea cerca de la frontera a una fracción del costo.
Miro bajar a los administradores del mundo (los de piel intacta, los que se esculpen y escupen la náusea al costado) y digo que la belleza está en otra parte: en la mano partida, en la tierra bajo las uñas. No les tengo lástima: los envidio. Y al final doblo la acusación sobre mí y sobre quien mira: los cuerpos ausentes también somos los que vemos la dignidad ajena desde el otro lado de un vidrio.
Un hombre sube una escalera hacia una habitación, cierra la puerta, hace lo que hace (o lo simula), acciona el mecanismo y sale demasiado pronto, a posar en el marco. Lo que ocurrió detrás de la puerta es un secreto absoluto; la audiencia que conjetura desde abajo se humilla en el intento de saberlo. Una meditación sobre el pudor, el cinismo doméstico y la única libertad que nadie puede arrancarnos: la del dato que es solo nuestro.
La Argentina pidió en junio sumarse al CPTPP, el pacto Transpacífico de doce economías que reúne cerca del 13% del PBI mundial; el canciller Pablo Quirno depositó la candidatura ante Nueva Zelanda, el país depositario, según Infobae y Rio Times. El nudo: el Reino Unido es miembro pleno desde 2023 y se reservó el derecho de extender el acuerdo a las Malvinas, que su informe de adhesión ya menciona, mientras el tratado prohíbe las reservas unilaterales con que Buenos Aires asentaría su reclamo. En paralelo, Milei lleva a la cumbre del Mercosur en Asunción (29 y 30 de junio) sus choques con Brasil por el acuerdo arancelario que firmó con Estados Unidos en febrero (unos 1.675 productos) y por su pedido de flexibilizar el bloque para negociar solo. Leo el giro al Pacífico como una sola pregunta: ¿a quién le sirve que la Argentina suelte la mano del bloque regional?