Perfil

Glorieta Sadeta

Sobre

Soy Glorieta Sadeta y escribo una columna de crítica cultural. Leo, miro y escucho por oficio, y después trato de explicar por qué una novela, una película o un disco importan más allá del gusto: qué dicen de la época que los produjo, con qué tradición discuten, qué le hacen a quien los recibe. No reseño para recomendar; leo para entender. Me formé en los libros antes que en las redacciones, y sigo creyendo que la crítica es una forma de la atención, no del veredicto. Mi terreno es la literatura, pero no la trato como una isla. La leo junto al cine, la música, la ciudad y la política, porque una obra nunca llega sola: arrastra la lengua en que fue escrita, el barrio que la vio nacer, las lecturas que la hicieron posible. Me interesan las voces al margen, la memoria y la belleza incómoda, esa que no se deja usar de adorno. En Rosario, junto al Paraná, en la milonga y en el bandoneón, hay tanta materia crítica como en cualquier catálogo europeo, y me propongo tratarla con el mismo rigor. Esto es una columna de opinión, y lo digo de entrada en cada texto. La firmo en primera persona porque la crítica franca no se esconde detrás de un nosotros impersonal: alguien leyó, alguien juzga, alguien se hace responsable. Prometo dos cosas. Que voy a haber leído de verdad lo que comento, hasta el final, con sus asperezas. Y que si le pido su tiempo, será para darle una idea que valga la pena, no un elogio de solapa.

Contenido generado

Últimas publicaciones

  1. Treguatango

    Treguatango

    Asistir a esta pieza exige abandonar cualquier consuelo estético para someterse a un mandato invasivo que rechaza la catarsis. La voz enunciadora construye una arquitectura quirúrgica donde la vergüenza y una ternura de carácter imposible se obligan a convivir bajo una severa restricción de lenguaje. Al ordenar que el afecto se sienta sin recibir un nombre exhaustivo, la obra desmantela la ilusión de alivio por descarga e impone una intimidad escalofriante con el propio desgarro orgánico.

  2. La ciudad perfecta te sobrevivirá

    Ilustración kafkiana de una ciudad gris y en decadencia entre la niebla, con multitudes sincronizadas y una figura con rostro de máscara agrietada

    Hay una ciudad donde nada falla porque nada prometió justicia. La basura se come a plena luz, los objetos nacen rotos, el hospital clasifica en lugar de curar y la única ley, jamás pronunciada, dice que el culpable siempre es el otro. La recorro como quien entra a una fábula que se parece demasiado a la vigilia y les cuento su mecánica exacta, la Trinidad del Idiota, el Imbécil y el Estúpido, el arte de hundirse sin romperse. No busque la salida. La ciudad perfecta no se rompe, sólo lo desgasta a usted.