El gobierno de Estados Unidos y las autoridades de Venezuela anunciaron un acuerdo energético bilateral a 25 años para reactivar la producción y exportación de crudo. El anuncio, formulado por el presidente Donald Trump desde Washington, establece que operadores estadounidenses asumirán el control de gestión sobre 65.000 millones de barriles de reservas probadas en 17 campos estratégicos, incluidos ocho nuevos bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco.
La iniciativa proyecta elevar el bombeo venezolano por encima de los 1,5 millones de barriles diarios en el mediano plazo. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo en una conferencia de prensa que la titularidad soberana del subsuelo permanece bajo control de la República, y estimó que el esquema captará 100.000 millones de dólares en inversiones privadas y aportará al fisco más de 209.000 millones de dólares bajo una cotización estimada de 65 dólares por barril.
Estructura operativa y alcance de los bloques
El entendimiento fija un marco de administración conjunta que entrega a consorcios privados y firmas norteamericanas la operación directa de pozos que requerían modernización de infraestructura. La Faja del Orinoco, donde se concentra el petróleo extrapesado, recibirá la mayor parte de las nuevas partidas de capital técnico destinadas a plantas de mejoramiento.
El plan prevé la puesta en marcha de ocho bloques vírgenes en la cuenca del Orinoco y la rehabilitación inmediata de nueve campos maduros en el occidente del país.
Analistas del sector señalan que la fórmula jurídica pactada no transfiere la propiedad física de los yacimientos, sino derechos de explotación, transporte y comercialización internacional a largo plazo.
Reordenamiento geopolítico en el hemisferio
La firma del convenio responde a dos prioridades estratégicas concurrentes. Por un lado, la Casa Blanca busca estabilizar el suministro de combustibles pesados hacia las refinerías de la costa del Golfo de México ante las continuas disrupciones en el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, según reportes de Al Jazeera. Por otro lado, la reincorporación de los hidrocarburos venezolanos al circuito comercial occidental desplaza los contratos preferenciales que Pekín y Moscú mantuvieron durante las últimas dos décadas.
En Caracas, sectores de la oposición civil han manifestado reparos respecto de las cláusulas de confidencialidad financiera y los plazos de concesión otorgados a los operadores extranjeros, según consignó teleSUR. El ministerio de Hidrocarburos confirmó que los primeros desembolsos para obras de dragado y reacondicionamiento de terminales portuarias comenzarán durante el último trimestre del año.

