Irán y Omán negocian desde Teherán un corredor temporal de navegación por el estrecho de Ormuz, mientras el tránsito comercial sigue cerca de un cierre total y Washington asegura haber despejado más de cien minas del paso. El canciller omaní Badr Albusaidi se reunió el martes 25 de agosto con su par iraní, Abbas Araghchi, y dijo esperar poder "anunciar pronto" el corredor, según Al Jazeera. El esquema en discusión prevé un carril de navegación conjunto, un proyecto de desminado compartido y un mecanismo de intercambio de información sobre tráfico y seguridad, con un corredor permanente y un régimen de gestión definitivo para más adelante.

El movimiento llega tres días después de que Irán autorizara el paso de petroleros iraquíes por el estrecho, atendiendo pedidos reiterados de Bagdad, de acuerdo con la misma fuente.

La condición de Teherán

El primer vicepresidente iraní, Mohamad Reza Aref, sostuvo que Irán conserva la gestión del estrecho y hará valer sus derechos soberanos en el actual contexto geopolítico de Medio Oriente, según teleSUR. A mediados de agosto, Teherán y Mascate ya habían cerrado un entendimiento sobre un "mapa de navegación" para ordenar el tránsito, y ahora Irán cobra tarifas a los buques que circulan con aviso previo; quien incumple las condiciones queda expuesto a multas, detenciones o la confiscación de la carga en futuros pasos, señaló el mismo medio.

El estrecho no reabrirá por completo hasta que Washington levante el bloqueo naval, elimine las sanciones al petróleo iraní y libere los activos iraníes congelados en el exterior.

Esa es, según Al Jazeera y teleSUR, la posición que Teherán repite desde julio. teleSUR agrega una condición más: el cese del conflicto en todos los frentes, incluida la situación en Yemen.

3 buques cruzaron el estrecho el 23 de agosto, frente a un promedio de 85 diarios antes de la guerra.

El mando militar estadounidense sostiene haber despejado más de cien minas iraníes sospechosas del estrecho hacia el 25 de agosto. El propio corredor que negocian Teherán y Mascate incluye, sin embargo, una misión conjunta para desminar la vía, un punto que Irán no cede a Washington y que contradice en los hechos la versión de un estrecho ya despejado.

Una guerra de seis meses

La crisis arrancó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea coordinada contra instalaciones militares y nucleares iraníes que terminó con la vida del líder supremo Ali Jamenei y de otros funcionarios. Irán respondió con el cierre del estrecho, por donde normalmente circula una quinta parte del petróleo y el gas licuado que se comercia en el mundo. El 17 de junio, Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron un memorando para poner fin a la guerra y a los bloqueos cruzados; la tregua se quebró el 8 de julio, cuando Irán volvió a atacar buques comerciales que consideró en infracción de sus condiciones.

El 6 de agosto, Teherán y Mascate habían acordado las coordenadas de una ruta con carril de entrada por aguas iraníes y carril de salida por aguas omaníes, con una ventana inicial de sesenta días sin cobro de tarifas. Ese plazo venció esta semana, lo que explica por qué Omán negocia ahora un esquema nuevo y por qué Irán empezó a facturar el paso.

Mientras las dos cancillerías redactan el corredor temporal, el tráfico por Ormuz sigue por debajo del 5% de su nivel normal y el barril de petróleo Brent cotiza cerca de los 89 dólares, un 24% por encima del precio previo a la guerra. Ninguna de las dos partes fijó todavía una fecha para el anuncio formal, y Washington no respondió en público a las condiciones que Teherán puso sobre la mesa.