TEHERÁN, 6 de agosto de 2026. Irán y Omán acordaron en principio las coordenadas geográficas de una nueva ruta de navegación para el estrecho de Ormuz, según confirmó el vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei. El esquema prevé un período inicial de 60 días sin cobro de tarifas, con los buques que ingresan por un carril norte en aguas iraníes y los que salen por un carril sur en aguas omaníes, además del despeje eventual de minas navales del centro del estrecho. El acuerdo bilateral no implica por sí mismo la reapertura total de la vía y excluye de forma expresa la participación de terceros países en su administración, según la propia cancillería.

Lo que cambia respecto de ayer

Hasta ahora, la disputa se movía en el terreno de las declaraciones: Washington daba por abierto el estrecho y Teherán exigía cobrar peaje sin precisar cuánto. El anuncio del miércoles agrega coordenadas concretas de ruta y una cifra. El canciller Abbas Araghchi dijo que las negociaciones con Omán "entraron en su etapa final" y están "encaminadas a cerrarse".

La factura después de los 60 días

Pasado el período sin cobro, Irán busca introducir una tarifa de tránsito. Irán insiste en un cobro de entre 5% y 7% sobre el valor declarado de la carga, mientras Omán propone una tarifa más baja, de 3%.

Una quinta parte del petróleo mundial pasa, en condiciones normales, por el estrecho de Ormuz.

Ocho cámaras y asociaciones navieras, entre ellas la Asian Shipowners Association, el Baltic and International Maritime Council, la International Chamber of Shipping y el World Shipping Council, firmaron una carta de protesta conjunta. Sostienen que una tarifa por usar el estrecho perjudicaría a clientes europeos y asiáticos. Estados Unidos se opone de forma categórica a cualquier cobro que Irán reciba por el paso.

La posición de Washington

El gobierno de Donald Trump exige "libertad total de navegación comercial", sin peajes iraníes ni permiso previo de Teherán para transitar. Trump advirtió que "el estrecho va a estar abierto muy pronto, o van a recibir un golpe muy fuerte". El secretario de Estado, Marco Rubio, distinguió el "gran acuerdo" nuclear que negocia por separado de las conversaciones puntuales sobre el estrecho.

La objeción de Washington al cobro iraní no es un rechazo de fondo a la idea de una tarifa. El 13 de julio, el propio Trump había propuesto un peaje del 20% cobrado por Estados Unidos a la carga que cruza Ormuz; el 4 de agosto dijo que abandona esa idea y la reemplaza por acuerdos de comercio e inversión que los países del Golfo van a firmar en territorio estadounidense. "No me gusta el concepto de una tarifa, pero al mismo tiempo no es justo que estemos protegiendo este estrecho para el mundo entero, para China y para todos", dijo, y agregó que prefiere que esos países "hagan inversiones masivas en Estados Unidos" antes que pagar un peaje.

La condición que pone Teherán

Irán no va a firmar mientras persistan las amenazas militares estadounidenses. Una fuente vinculada a las negociaciones, citada por la agencia de prensa de la Guardia Revolucionaria, dijo que "mientras continúen la interferencia estadounidense y las amenazas de acción militar contra Irán, el acuerdo seguirá retrasado". El viceministro de Exteriores para Asuntos Legales e Internacionales, Kazem Qaribabadi, acusó a Washington de violar compromisos de junio al restablecer bloqueos portuarios, imponer nuevas sanciones y congelar activos iraníes, y de violar el artículo 5 del memorando de entendimiento de Islamabad.

Las negociaciones se reanudaron el 4 de agosto, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní del 28 de febrero. Queda pendiente la declaración conjunta que Teherán y Mascate redactan en su etapa final, y si la tarifa de 5% a 7% se mantiene pese al rechazo de Washington y de las navieras que tendrían que pagarla.