TEHERÁN, 2 de agosto de 2026. El vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que el estrecho de Ormuz "nunca volverá a la situación previa a la guerra", incluso si Teherán y Mascate cierran en los próximos días el entendimiento sobre una nueva ruta de navegación para el paso más disputado del golfo Pérsico. Horas antes, a bordo del Air Force One, el presidente Donald Trump había descrito un acuerdo "inminente" sobre Ormuz y la desnuclearización iraní, y dijo haber cancelado un ataque de fin de semana contra Irán a pedido de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Catar y el propio Teherán.

Los dos anuncios describen la misma negociación con vocabularios que no coinciden. Washington habla de acuerdo inminente; Teherán aclara que un entendimiento con Omán sobre una ruta alternativa no equivale a devolver el estrecho a como era antes del 28 de febrero, cuando empezó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. "El entendimiento entre Irán y Omán sobre una nueva ruta no tiene nada que ver con si el estrecho se reabre o sigue cerrado", dijo Baqaei, según recogió Al Jazeera, y atribuyó el cierre "al incumplimiento de compromisos por parte de Estados Unidos, su bloqueo naval a Irán y todas las medidas hostiles" tomadas contra la República Islámica en este período.

La ruta que negocian con Omán

Baqaei precisó que la fórmula en discusión "ni es la ruta norte ni la sur, sino una que respete los derechos soberanos de ambas partes y resguarde nuestros intereses nacionales y nuestra seguridad", según Al Jazeera. La propuesta llega después de que el vicecanciller Kazem Gharibabadi rechazara, el 29 de julio, un primer esquema omaní por considerar que no atendía el control iraní sobre el paso; Mascate evaluaba entonces tres corredores posibles, uno por aguas territoriales iraníes, otro por un carril internacional y un tercero por aguas omaníes.

El canciller Abbas Araghchi escribió en Telegram que las conversaciones con Omán están "en camino a finalizarse" y entraron en su "etapa final". El mismo día advirtió que cualquier nueva agresión militar estadounidense "sería respondida de forma decisiva y proporcional por las fuerzas armadas de Irán", según teleSUR, que también citó a la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico: "debido a las continuas acciones agresivas de las fuerzas militares estadounidenses en la región, no es posible el tránsito por el estrecho de Ormuz."

"El deal es inminente, tiene que ver con el estrecho de Ormuz y, en definitiva, con la desnuclearización de Irán."

Así resumió Trump el estado de la negociación, y agregó que las conversaciones formales entre las partes arrancan el lunes. Sobre la cancelación del ataque de fin de semana agregó: "Me lo pidieron Arabia Saudita, los Emiratos y Catar, y también Irán. Cuando los aliados piden frenarlo, toca responder: bueno, veamos."

Un bloqueo que ya lleva cuatro meses

El estrecho, por donde pasa cerca de un quinto del petróleo mundial, quedó cerrado por la Guardia Revolucionaria desde el inicio de la guerra. Estados Unidos impuso su propio bloqueo naval a los puertos iraníes el 13 de abril, tras el fracaso de las negociaciones de Islamabad; lo levantó el 18 de junio junto con un acuerdo de paz y lo reinstauró el 14 de julio, según RT. El tráfico marítimo se desplomó en la última escalada: apenas seis buques cruzaron Ormuz el 24 de julio.

Del lado militar iraní, las declaraciones mantienen el mismo registro. El general Mohammad Akraminia, vocero castrense, dijo que Irán no cederá "ni una pulgada" de sus derechos en el estrecho "hasta el último aliento", y el ministro de Petróleo, Mohsen Paknejad, sostuvo que las exportaciones continúan "como siempre" pese a la cancelación de las exenciones de sanciones que las amparaban, según RT.

La declaración de Baqaei llega el mismo día en que un comandante iraní advirtió a los vecinos que escudan a Washington y en que el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, pidió autorización para golpear refinerías y plantas petroquímicas iraníes. El optimismo de Trump sobre un acuerdo cercano convive, en la misma jornada, con una cancillería iraní que fija de antemano lo que ese acuerdo no va a ser: ni una vuelta al estrecho abierto de antes de febrero, ni un cierre de la disputa sobre quién controla el paso.

Lo que se firme el lunes, si se firma, resuelve una ruta de navegación puntual entre Irán y Omán. La cancillería iraní ya adelantó que esa firma deja intacto el resto de la disputa por Ormuz.