CIUDAD DE KUWAIT, 1 de agosto de 2026. Las fuerzas armadas de Kuwait detectaron y destruyeron drones hostiles que ingresaron al espacio aéreo del país al amanecer de este sábado, en un nuevo ataque que golpeó una instalación gubernamental en el norte del territorio y vehículos civiles de una empresa privada en la isla de Bubiyán. No se reportaron heridos; el daño material provino de los escombros y las esquirlas de la intercepción, según el comando militar kuwaití.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait condenó lo ocurrido "en los términos más enérgicos" y lo describió como "la continuación de la agresión iraní contra el país". El ejército, por su parte, pidió a la población no alarmarse por las explosiones escuchadas durante la madrugada: según su comunicado, correspondían a la intercepción de los proyectiles por los sistemas de defensa aérea, no a impactos directos.

"La continuación de la agresión iraní contra el país."

Es el segundo ataque distinto contra suelo kuwaití en menos de 48 horas. El viernes, la Guardia Revolucionaria iraní había reivindicado un bombardeo con drones contra la base aérea de Ahmad al Yaber, en el sur de Kuwait, con hangares, sistemas de comunicación satelital y depósitos de suministro entre los blancos declarados; ese mismo día, un trabajador murió cuando un edificio de una empresa china en el país fue alcanzado. Irán presentó ambos episodios como represalia por el bombardeo estadounidense que mató a un matrimonio y a su hijo de dos años en una vivienda de la isla de Qeshm.

Por qué Kuwait, otra vez

Kuwait no es parte beligerante de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, pero aloja fuerzas estadounidenses en la base aérea de Ahmad al Yaber, lo que lo convierte en blanco recurrente de la campaña iraní conocida como Operación Relámpago. Ningún gobierno, ni el iraní ni el estadounidense, reivindicó de forma directa el ataque de este sábado al cierre de esta nota.

La agencia iraní Fars había difundido un día antes una lista de posibles próximos objetivos de la Guardia Revolucionaria que incluía instalaciones energéticas del golfo Pérsico, entre ellas el yacimiento petrolero kuwaití de Burgan, además de blancos en territorio israelí. La mención eleva el riesgo de que la campaña se extienda de instalaciones militares a infraestructura energética civil, algo que hasta ahora Teherán había evitado declarar de forma explícita.

El otro frente: el bloqueo naval

Mientras continúan los ataques en tierra, Estados Unidos sostiene el bloqueo naval a los puertos iraníes que reinstauró el 14 de julio. Según el Comando Central estadounidense (CENTCOM), hacia el 30 de julio sus fuerzas habían redirigido 24 buques mercantes, inhabilitado a dos que ignoraron las advertencias y abordado a otros dos para verificar carga y rumbo.

Ninguna de las dos partes confirmó bajas ni daños más allá de lo ya declarado por Kuwait. La pregunta que queda abierta es si Teherán reivindicará el ataque de este sábado como hizo con el del viernes, y si Washington lo cuenta entre los que dice haber respondido "duro": ninguno de los dos gobiernos se pronunció sobre el episodio de Bubiyán al cierre de esta nota.