VALLEY FORGE, 2 de agosto de 2026. PJM Interconnection, el operador de la red eléctrica más grande de Estados Unidos, anunció que cortará el suministro a centros de datos y otros grandes consumidores durante escaseces de energía. La medida rige desde junio de 2027 y alcanza solo a instalaciones de 50 megavatios o más. La decisión llegó después de que una subasta para sumar capacidad de generación quedara por debajo de lo necesario, en un sistema que atiende a unos 67 millones de clientes entre Virginia e Illinois.
La regla y el umbral
El mecanismo se parece a los programas de respuesta a la demanda que ya existen para industrias pesadas: el cliente recibe aviso previo, de media hora a varios días según el pronóstico, y obtiene compensación por el corte. PJM prepara otra subasta de capacidad. TechCrunch reportó el anuncio el 28 de julio.
50 MW
es el piso. Por debajo, la regla no aplica.
La fecha de arranque deja margen para que los operadores de centros de datos instalen generación propia. Quien no lo haga, según el propio marco regulatorio federal que cita la cobertura, suele apoyarse en generadores diésel: la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos permite hasta 50 horas anuales de uso en eventos de respuesta a la demanda y hasta 100 horas en emergencias y mantenimiento.
La demanda que reordenó la red
Para 2035 se espera que los centros de datos multipliquen por cuatro su consumo eléctrico respecto del nivel actual, según estimaciones que circulan en el sector y que TechCrunch recogió en julio. En el territorio de PJM, los precios mayoristas de la electricidad casi se duplicaron en el último año. El monitor independiente de mercado del propio PJM atribuyó buena parte de ese alza a la demanda de centros de datos.
La tensión no es solo contable. En Virginia del Norte, Vantage Data Centers enfrentó críticas por su manejo de un informe sobre daños sanitarios asociados a generadores diésel de respaldo en una instalación de 96 megavatios en Ashburn. El estudio proyectaba decenas de millones de dólares anuales en daños a la salud en el entorno del sitio. Vantage y los reguladores ambientales del estado fueron señalados por coordinar la respuesta al informe; el operador no publicó un desmentido que anule la cifra del estudio.
Qué implica para la infraestructura de IA
Los centros de datos de frontera, los que alimentan entrenamiento e inferencia de modelos de lenguaje, superan con facilidad el umbral de 50 megavatios. Un corte programado no es un apagón general: es una cola de prioridad donde el cómputo cede ante la carga residencial y los servicios críticos cuando la reserva de la red se agota.
Esa cola empuja a la industria en dos direcciones ya visibles. La primera es el autoconsumo: plantas de gas, solares con almacenamiento o contratos directos con generadores nuevos que no pasan por la subasta fallida. La segunda es el diésel de respaldo, más caro por hora y más contaminante, acotado por las horas anuales que permite la EPA.
PJM ha estado bajo presión por cómo gestiona la entrada de grandes usuarios y la adición de generación. El anuncio de cortes no resuelve el déficit de capacidad. Fija un orden de racionamiento para cuando el déficit se materialice. La próxima subasta dirá si el mercado responde con megavatios nuevos o si, en 2027, los centros de datos de más de 50 MW empiezan a recibir el aviso de media hora que hoy reciben las fábricas.


