TEHERÁN, 2 de agosto de 2026. El general de división Ali Abdollahi, al frente del comando militar de guerra iraní, afirmó el sábado que Estados Unidos aviva "las llamas de una guerra regional a gran escala" y advirtió a los países vecinos que sirven de escudo a Washington: arderán en el fuego de la guerra. El mensaje, recogido por Al Jazeera, responde a reportes de que Estados Unidos e Israel evalúan una oleada de ataques contra infraestructura energética iraní, incluidos generadores y plantas petroquímicas. Israel Katz, ministro de Defensa israelí, dijo en una conferencia de seguridad que "queremos mucho golpear los objetivos energéticos de Irán" y que Washington todavía no lo aprueba por temor a una crisis petrolera global.
La amenaza y el plan de represalia
Medios vinculados al Estado iraní, entre ellos Tasnim, citaron el sábado a una fuente no identificada que afirmó que las fuerzas armadas prepararon un plan de represalia ante la "posible locura" estadounidense: golpear "infraestructura vital" ligada a Estados Unidos e Israel. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, estimó esta semana que el inventario estadounidense de interceptores Patriot bajó de 1.000 y el de THAAD ronda los 250, tras meses de operaciones.
La Casa Blanca no confirmó al cierre un supuesto plan de hasta dos semanas para cortar la electricidad en Teherán. El presidente Donald Trump no dio autorización pública a esa operación. Katz añadió que Israel está listo para "hacer retroceder a Irán 40 años".
Ormuz como palanca
Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, dijo el sábado que los ataques militares y el bloqueo naval estadounidenses solo deterioran la situación en el Estrecho de Ormuz y otras vías marítimas. "La economía global, y el mercado energético y los votantes de Estados Unidos, pagarán el precio", afirmó.
Al menos dos buques fueron alcanzados frente a Omán; uno sufrió daños en la sala de máquinas, según autoridades marítimas occidentales. La televisión iraní emitió imágenes del humo y advirtió que era "el humo de confiar por error en las promesas de Estados Unidos" de paso seguro por el corredor sur. Irán dijo haber hecho dar la vuelta a otros cuatro barcos. El tráfico no aprobado por la Guardia Revolucionaria sigue cerrado.
El mapa de los golpes
Desde el 28 de febrero de 2026, cuando arrancó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y murió el líder supremo Alí Jamenei, ambos bandos han pasado de bases militares a infraestructura civil. El jueves por la noche, el ejército estadounidense atacó al menos cinco provincias iraníes: centros de mando de la Guardia, instalaciones de misiles y drones, vigilancia costera y defensa aérea. Entre las víctimas civiles figuró un niño de dos años en la isla de Qeshm, según el recuento que publica Al Jazeera.
El sábado, el ejército de Kuwait informó que sus defensas aéreas destruyeron múltiples drones iraníes en su espacio aéreo, con daños a instalaciones gubernamentales y vehículos civiles. Días antes, Estados Unidos y Arabia Saudita atacaron bases de fuerzas iraquíes alineadas con Teherán: al menos 20 combatientes y varios asesores de la Guardia Revolucionaria muertos, en respuesta a ataques contra instalaciones energéticas sauditas y a la disrupción hutí en el mar Rojo y Bab el Mandeb.
La negociación que no se cierra
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní dice no haber enviado pedidos de negociación a Washington, aunque circulan mensajes por mediadores sobre una eventual reapertura del estrecho. El presidente del Parlamento y negociador jefe, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo el sábado que "hemos sido victoriosos" y que esas victorias deben "solidificarse" y "registrarse", sin detallar el formato.
En la plaza Valiasr de Teherán, un cartel de venganza por Jamenei sigue a la vista. Keyhan, diario de línea dura, titularizó que Trump y sus aliados están "frustrados por la firmeza de Irán". La cuenta de incentivos, al cierre, se lee en dos direcciones: Teherán usa Ormuz y la amenaza sobre la energía regional para encarecer cualquier escalada estadounidense; Washington e Israel miden si el golpe a la red eléctrica iraní vale el riesgo de un choque petrolero que Katz ya nombró en voz alta.

