KIEV, 2 de agosto de 2026. Drones ucranianos golpearon tres refinerías de petróleo en la república rusa de Bashkortostán, a casi 1.600 kilómetros de Ucrania, según informó el presidente Volodímir Zelenski el sábado. El mismo día, Kiev afirmó haber hundido en el Mar Negro el buque portacontenedores sancionado Yanina, operado por una filial de Rosatom. En paralelo, la planta nuclear de Zaporiyia perdió la energía externa durante casi dos horas y un bombardeo ruso sobre la capital dejó al menos nueve muertos y 33 heridos civiles.

El golpe a 1.600 kilómetros

Zelenski dijo que las refinerías atacadas "procesan millones de toneladas de petróleo cada año". Reportes locales en Rusia hablaron de un incendio en una refinería de Ufá, capital de Bashkortostán. La distancia sitúa el ataque dentro de la campaña de drones de largo alcance con la que Ucrania busca "llevar la guerra de vuelta a Rusia", en la formulación del propio gobierno ucraniano.

El Yanina, según Zelenski, figura entre las "instalaciones que sostienen el esfuerzo de guerra". Rosatom, a través de su filial naviera FESCO, sostuvo que el buque transportaba "bienes civiles" como alimentos congelados y materiales de construcción. Ninguna de las dos versiones fue verificada de forma independiente al cierre de esta nota.

Zaporiyia sin red

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó el sábado que la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por Rusia y fuera de operación comercial, perdió la alimentación eléctrica externa durante casi dos horas. Es la vigésima tercera vez que ocurre desde la invasión a gran escala. La planta necesita energía externa para los sistemas de refrigeración que mantienen seguros los materiales nucleares.

Colas de comida en Crimea

La campaña ucraniana para cortar suministros a la Crimea ocupada dejó a vecinos de Massandra haciendo fila por raciones calientes. La jefa de la administración local, Oksana Madyud, dijo que sus equipos sirven a unas 200 personas por día porque "no todos tienen medios para cocinar comida caliente en hornallas eléctricas". Una residente identificada como Alexandra dijo haber pasado diez días sin electricidad antes de que la devolvieran a las 16 horas, sin certeza de que siguiera encendida al regresar a casa.

Kiev y la falta de interceptores

Los servicios de emergencia de Ucrania contabilizaron al menos nueve muertos y 33 heridos civiles en la capital tras la oleada de misiles y drones de la noche del viernes al sábado. En el distrito de Solomianskyi, un edificio de cinco pisos sufrió daños e incendio: dos muertos, ocho heridos (dos niños) y 35 evacuados de pisos altos. En Darnytskyi murieron siete personas y otras 14 resultaron heridas. En Jersón, un ataque aéreo mató a una persona y hirió a cinco, según autoridades locales.

Zelenski afirmó que, por escasez de defensa aérea, Ucrania solo derribó uno de los 27 misiles balísticos de esa oleada. Reiteró el pedido de interceptores Patriot: "Cada paquete de interceptores de misiles balísticos salva vidas de nuestra gente. Y cada noche sin ellos se traduce en más víctimas".

Lituania informó que su embajada en Kiev resultó dañada por misiles rusos que impactaron cerca: ventanas rotas, colectores solares afectados y escombros en el patio, sin heridos. El canciller Kestutis Budrys anunció la citación del representante de la embajada rusa para protestar.

Al cierre, el conflicto entraba en su día 1.621. Los ataques a la retaguardia energética rusa y el racionamiento eléctrico en Crimea ocupada corren en paralelo a la presión de misiles sobre la capital ucraniana, con un techo de defensa aérea que el propio presidente ucraniano describe como insuficiente.