TEHERÁN, 4 de agosto de 2026. El precio del Brent cayó alrededor del 5 por ciento el lunes, hasta cotizar cerca de 83,47 dólares el barril, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la cancelación de un ataque planeado contra Irán y afirmara que se reabrirían conversaciones. Teherán negó que hubiera negociaciones directas en curso con Washington. En paralelo, el canciller iraní, Abbas Araghchi, dijo que las conversaciones con Omán sobre el Estrecho de Ormuz están "en camino de cerrarse", mientras el crudo y el gas natural siguen sujetos al control de facto que Irán ejerce sobre la vía por la que, en tiempos de paz, circula cerca del 20 por ciento del petróleo que consume el mundo.
Dos lecturas del mismo fin de semana
Trump escribió en Truth Social que Estados Unidos e Israel estaban listos para un nuevo golpe, pero que Irán y países de Oriente Medio le pidieron frenar. Aceptó cancelar el ataque "sujeto a poder cerrar rápidamente un acuerdo" que incluya la "apertura inmediata, completa y total" del Estrecho de Ormuz y el fin de la "amenaza nuclear" iraní, según el texto del presidente. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, lo llamó el sábado y le pidió priorizar el diálogo y bajar la escalada, de acuerdo con la agencia de prensa saudí.
En Teherán, el mensaje no es el de una mesa bilateral ya armada. El portavoz de la cancillería, Esmaeil Baqaei (también transcrito Baghaei), sostuvo que Irán y Omán se acercan a un entendimiento sobre una ruta marítima nueva, "ni la norte ni la sur" de las existentes, que respete derechos soberanos de ambos. Araghchi, en un mensaje de Telegram del domingo, describió ante el gabinete esas negociaciones con Mascate como "en camino de ser finalizadas". Omán no comentó de inmediato.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, escribió que el memorando de entendimiento de junio con Estados Unidos debe ser la "piedra angular" de las relaciones exteriores futuras de Teherán. El mismo memorando se quebró en semanas por la disputa sobre las rutas de Ormuz; los combates se reanudaron en julio.
El mercado reacciona, las versiones divergen
La caída del Brent del lunes midió la esperanza de los operadores de que el estrecho se reabra sin un nuevo ciclo de ataques. Trump dijo después que las conversaciones con Irán empezarían el lunes por la tarde, sin fijar sede ni nombres. Teherán negó que hubiera negociaciones con Washington en curso. El contraste dejó a los mercados y a las capitales del Golfo con dos relojes distintos: el de la Casa Blanca, que habla de "última oportunidad" para un acuerdo, y el de Irán, que prioriza el canal con Omán y niega la mesa bilateral que Washington describe.
Un buque de carga reportó haber sido golpeado en el Estrecho de Ormuz mientras esas versiones se cruzaban. El detalle del incidente y la atribución siguen bajo las versiones de las partes y del reporte marítimo, sin un balance independiente al cierre de esta nota.
La cuenta que no cierra
La guerra empezó el 28 de febrero de 2026 con ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes. Desde entonces, el estrecho dejó de ser el corredor de libre tránsito de la preguerra: Irán lo trata como zona bajo su control efectivo y Washington lo trata como arteria que debe reabrirse sin peajes ni protocolos impuestos por Teherán. Al Jazeera documentó la posición iraní de que el cierre responde al "incumplimiento" estadounidense de compromisos, al bloqueo naval y a las medidas hostiles de la etapa de guerra; Washington, por su lado, atribuye la parálisis al hostigamiento iraní a buques y a la pretensión de cobrar o redirigir el tráfico.
El petróleo es el termómetro. Cada anuncio de pausa baja el precio; cada desmentido o cada barco golpeado lo vuelve a empujar. Lo que sigue no es un solo dato: si el entendimiento Irán-Omán produce una ruta aceptable para aseguradoras y fletes, si Trump reinicia los ataques al no ver la "apertura total" que exige, y si el memorando de junio se reanima o se archiva. Ninguna de esas tres líneas está cerrada al 4 de agosto.

