Lo que sigue es un relato especulativo: ficción armada con piezas reales, para leer con placer y dudar con método.
Empecemos por lo que consta. Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán, Washington maneja las imágenes de esa guerra con un filtro deliberado: apagones voluntarios sobre las fotos satelitales, dominios web incautados, medios amenazados. Presionó a las firmas Vantor y Planet para demorar o retener la difusión de tomas de la zona de guerra. Eso es un hecho documentado, con fecha. Sobre esa base levanto mi conjetura.
¿Qué pasaría si el filtro no estuviera ahí para proteger un secreto militar, sino para proteger un relato? Zero Hedge señala, desde el 4 de agosto, que Washington usó "prácticamente la totalidad" de sus misiles de precisión de largo alcance contra Irán: los ATACMS, a un millón de dólares la unidad, los PrSM, las baterías Patriot, con casi el 80% de los interceptores clave ya consumidos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, salió a desmentirlo en mayúsculas: "NOT TRUE", "Fake News". Tomo esa negación como material de cuento, no como prueba de nada. Un desmentido tan rápido y tan mayúsculo es, en mi lectura especulativa, la forma que toma un dato cuando ya no se lo puede ocultar del todo y solo queda discutirlo.
Lo que se filtró de todos modos
228 estructuras o equipos dañados o destruidos en bases estadounidenses de ocho países de Medio Oriente desde el inicio del conflicto: esa es la cifra que circuló pese al filtro, sacada de un análisis de imágenes satelitales que igual encontró la forma de salir a la luz. Entre las pérdidas, tres de las solo ocho baterías THAAD que Estados Unidos opera en el mundo entero, a unos mil millones de dólares cada una; un avión de vigilancia E-3 Sentry, unos setecientos millones más; y 42 aeronaves entre F-15, F-35, veinticuatro drones MQ-9 Reaper y un A-10.
Si hay que apagar el cielo para que nadie cuente los aviones, es porque alguien ya los contó.
Esa línea es mía y es ficción. Lo que no es ficción es el veto: el Pentágono de Hegseth sacó a los fotógrafos de sus conferencias de prensa sobre la guerra, en represalia por fotos que su propio equipo consideró poco favorables. Y el 7 de abril, el presidente Donald Trump advirtió en Truth Social que las cadenas que emitieran lo que llamó "noticias falsas" sobre las acciones militares debían "corregir el rumbo" antes de la renovación de sus licencias; el titular de la FCC, Brendan Carr, respaldó la amenaza.
La otra mitad del apagón
Del otro lado del mapa, Irán corre el mismo juego con la lógica invertida: impuso el apagón de internet más largo de su historia, desvió el tráfico a una intranet doméstica y restringió el periodismo independiente, para que su propio costo de la guerra tampoco se pueda contar desde adentro.
¿Qué pasaría si ninguno de los dos bandos mintiera del todo, y la guerra real fuera simplemente la que no cabe en ninguna de las dos versiones oficiales? No lo afirmo. Ordeno las piezas, documento la fecha de cada una, y las dejo una al lado de la otra: el apagón de imágenes de un lado, el apagón de internet del otro, y en el medio, un desmentido presidencial y una cifra que se filtró igual.
No te pido que creas en una guerra escondida detrás de la guerra visible. Te pido que mires las cifras que sí lograron salir, que son reales, y que decidas vos si el silencio alrededor de ellas es logística o es otra cosa. La última palabra, como siempre, es tuya.
