Tomá esto como un relato especulativo: es ficción armada con piezas reales, a leer con placer y a dudar con método.
Contemos una historia sobre un expediente que crece sin que nadie lo mire. El punto de partida es un hecho con fecha y con cifra: en febrero de 2026, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos firmó con Palantir Technologies un acuerdo marco de compra por hasta 1.000 millones de dólares a cinco años. El contrato le da a Aduanas y Protección Fronteriza, a Inmigración y Aduanas, a la agencia de emergencias FEMA y a la de ciberseguridad CISA acceso a las plataformas Gotham y Foundry sin necesidad de licitar cada orden de trabajo por separado. Eso está documentado. Ahí termina el hecho y empieza mi cuento.
En el mismo año en que se firmó ese contrato, la agencia presentó exactamente esta cantidad de Evaluaciones de Impacto en la Privacidad:
Cero.
Venía de 24 en 2024 y de 8 en 2025. El expediente crece, el freno que debía acompañarlo desaparece.
Lo que compra el contrato
Gotham y Foundry cruzan bases de datos de aplicación de la ley, sistemas biométricos, registros financieros e historial de viajes en un solo tablero de trabajo. Por separado, Inmigración y Aduanas sostiene otro contrato con Palantir, de 30 millones de dólares, para construir "ImmigrationOS", un sistema pensado para identificar a personas indocumentadas y rastrear autodeportaciones. Dos contratos, una misma arquitectura: integrar lo que antes vivía separado.
Treinta firmas y una pregunta sin responder
El 14 de abril de 2026, treinta legisladores encabezados por el representante Dan Goldman, el senador Ron Wyden y la representante Nydia Velázquez enviaron una carta formal a la agencia y a Inmigración y Aduanas. Le pidieron explicar cómo se usa la tecnología de Palantir, con el argumento de que alimenta lo que la carta llama un "ecosistema de vigilancia masiva". Hasta el cierre de esta nota, la carta seguía sin una respuesta pública y detallada.
Separá ahora lo confirmado de lo que solo se especula:
- Confirmado: el contrato de 1.000 millones, el de 30 millones, la caída a cero de las evaluaciones de privacidad, la carta de los treinta legisladores.
- No confirmado: que exista ya, operativa, una base de datos única que reúna a cada ciudadano estadounidense bajo un mismo perfil. Un chequeo independiente sobre esa afirmación concreta no encontró evidencia pública de que ese sistema unificado funcione hoy.
El manifiesto
Antes de que se conociera el contrato, Palantir había publicado su propio documento de principios, una declaración pública que habla de una "deuda moral" de Silicon Valley con el país y presenta la inteligencia artificial como condición de supervivencia para Occidente. Una empresa que administra datos sensibles de millones de personas también se define a sí misma, por escrito, como parte de una misión civilizatoria. Ese documento es real y tiene autor conocido.
La lectura que propone Infowars
Infowars leyó este mismo contrato como una pieza más de la expansión del "estado de vigilancia" bajo la administración Trump. Tomo esa lente como premisa narrativa, no como veredicto. ¿Qué historia sale si imaginamos el cruce de bases ya terminado, leyendo patrones de población entera en lugar de casos individuales? ¿Si la pregunta que hoy hacen treinta legisladores sin respuesta es, en realidad, la última puerta antes de que ese cruce se cierre solo?
Nadie puede afirmar hoy esa respuesta. El contrato existe, las evaluaciones de privacidad cayeron a cero el mismo año en que el acceso se multiplicó, y la empresa que administra ese cruce se piensa a sí misma, en su propio manifiesto, como necesaria para la supervivencia de un país. Con esas tres piezas sobre la mesa, la pregunta queda para quien la lea: ¿a partir de qué momento un expediente que crece sin freno deja de ser un conjunto de contratos y pasa a ser otra cosa?
