Corea del Sur y Estados Unidos acortaron hoy el ejercicio militar conjunto Ulchi Freedom Shield, que pasa de once a cinco días y terminará el viernes en lugar del 27 de agosto como estaba previsto. El recorte responde a una orden que el presidente Donald Trump dio el domingo, un día antes de que comenzaran las maniobras.

Trump instruyó al Pentágono reducir sustancialmente el ejercicio y calificó la práctica anual de "totalmente inapropiada y hostil" hacia Corea del Norte, según publicó en Truth Social y reprodujo Al Jazeera. En el mismo posteo invocó su "muy buena relación" con el líder norcoreano Kim Jong Un y sumó como motivo que Seúl se negó a sumarse a la guerra de Estados Unidos contra Irán.

Nadie fue avisado antes

El canciller surcoreano Cho Hyun dijo el miércoles en una audiencia parlamentaria que ni el gobierno de Seúl ni funcionarios estadounidenses tuvieron conocimiento previo de la orden.

Ni nuestro gobierno ni funcionarios dentro del gobierno de Estados Unidos tuvieron conocimiento previo de lo que el presidente Trump reveló en Truth Social.

El ejercicio normalmente se despliega en dos fases. La reducción eliminó la segunda, la de contraofensiva, del cronograma. Estados Unidos mantiene unos 28.500 soldados desplegados en Corea del Sur, según RT.

Plan original Plan reducido
11 días, hasta el 27 de agosto 5 días, hasta el 21 de agosto

Pyongyang no responde al gesto

La agencia estatal norcoreana KCNA emitió el miércoles un comunicado que describió el ejercicio como "la amenaza más inmediata y abierta" contra Corea del Norte y reafirmó que su "ejercicio del derecho a la autodefensa" continuará para neutralizarla. El texto no mencionó la orden de reducción de Trump ni sus gestos hacia un eventual diálogo con Kim.

El canciller ruso Sergei Lavrov había dicho el mes pasado que Moscú ya no respalda los reclamos de desnuclearización de la península coreana, con el argumento de que la actividad militar liderada por Estados Unidos dejó a Corea del Norte sin alternativa a las armas nucleares para resguardar su soberanía.

La orden de Trump reduce la presencia militar sin que Pyongyang, hasta ahora, haya movido una sola pieza a cambio.