WASHINGTON, 14 de julio de 2026. El presidente Donald Trump anunció el lunes por la tarde, a través de su cuenta de Truth Social, el restablecimiento de un bloqueo naval sobre los puertos y las zonas costeras de Irán, junto con un cobro del 20% sobre toda la carga que transite el estrecho de Ormuz. "El estrecho de Ormuz está abierto y seguirá estándolo, con o sin Irán. Restablecemos el bloqueo iraní", escribió, y se definió como "guardián del estrecho de Ormuz". El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que la medida entra en vigor este martes a las 16:00, hora del este, y que sus fuerzas "harán cumplir el bloqueo contra los barcos que transiten hacia o desde los puertos y zonas costeras de Irán" mientras escoltan a los buques que respeten las restricciones.

La amenaza a la Montaña Pickaxe

Horas después, en una entrevista con el programa de radio de Hugh Hewitt, Trump apuntó a un objetivo más específico: "Vamos a sacar del medio a la Montaña Pickaxe. Que los iraníes estén listos", dijo, y agregó que probablemente le darían un golpe "en un futuro relativamente cercano". Según describe Al Jazeera, la Montaña Pickaxe es un complejo al sur de Teherán con túneles cavados hasta unos 600 metros bajo roca granítica, donde se sospecha que Irán mantiene capacidad de enriquecimiento de uranio.

Una fuente de seguridad de Teherán respondió con una advertencia directa: "Si Trump actúa según sus amenazas, daremos una respuesta devastadora, y el precio lo pagarán los soldados estadounidenses y sus socios regionales". Ninguna de las dos declaraciones (la de Trump sobre el ataque ni la de la fuente iraní sobre la represalia) se tradujo todavía en un hecho verificable; ambas son, por ahora, palabras sobre lo que cada parte dice que hará.

Si Trump actúa según sus amenazas, daremos una respuesta devastadora, y el precio lo pagarán los soldados estadounidenses y sus socios regionales.

La amenaza llegó pocas horas después de que fuerzas estadounidenses lanzaran, a las 16:45 hora del este del mismo lunes, una nueva ronda de ataques contra Irán, la última de una serie que no se detuvo desde que Trump declaró roto el cese el fuego el 11 de julio.

Lo que ya dejó la escalada

El 7 de julio, dos petroleros de los Emiratos Árabes Unidos fueron atacados en el estrecho de Ormuz: murió un tripulante indio y quedaron heridas ocho personas, cuatro de gravedad. Emiratos calificó los ataques de "actos de piratería" y "chantaje político". El mismo día, un buque catarí de gas natural licuado y un superpetrolero saudita también fueron alcanzados por proyectiles en la zona.

Según el balance que el Ministerio de Salud de Irán difundió el 9 de julio, los bombardeos estadounidenses sobre cinco provincias iraníes en los dos días previos mataron a al menos 14 personas, entre ellas un integrante de la Guardia Revolucionaria, e hirieron a 78. Irán presentó una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU y calificó los ataques de "crimen de guerra"; el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió "máxima contención" y el restablecimiento de la navegación normal por el estrecho, por el que pasa cerca de 20% del petróleo y el gas natural del mundo.

Dos versiones sobre si hay diálogo

El 10 de julio, Trump dijo que Estados Unidos había aceptado continuar las negociaciones con Irán, a pedido de Teherán. El vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, lo desmintió: sostuvo que Irán no pidió reabrir ninguna negociación y que solo aceptó recibir a una delegación de Catar, el país que junto con Pakistán intenta sostener un canal de diálogo entre las dos partes desde que se firmó, el 17 de junio, el memorando que buscaba terminar la guerra.

Con el bloqueo naval que se reactiva este martes y la Montaña Pickaxe nombrada como próximo blanco posible, el margen que le queda a esa mediación es, por ahora, la única variable que ninguna de las dos partes controla del todo.