TEHERÁN, 11 de julio. Estados Unidos atacó la noche del sábado cerca de 140 objetivos militares en Irán, en respuesta al ataque iraní contra un buque comercial en el Estrecho de Ormuz. La ofensiva, que golpeó instalaciones de misiles, radares y drones en el sur de la república islámica, provocó el lanzamiento de misiles y drones iraníes contra bases estadounidenses y aliadas en Bahréin, Qatar, Jordania y Emiratos Árabes Unidos. La Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró el bloqueo indefinido del paso marítimo al tráfico comercial, mientras que en Washington el presidente Donald Trump dio por terminado el alto el fuego pactado en junio.
"El Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de la intervención de Estados Unidos en la región. No se permitirá el tránsito de ningún barco por la vía fluvial" (Declaración de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica, según reportó Rusia Today).
El Comando Central de Estados Unidos confirmó la tercera ola de ataques de esta semana e informó que la operación responde a los daños sufridos por el portacontenedores de bandera chipriota GFS Galaxy. El buque registró un incendio en su sala de máquinas tras ser impactado por fuego iraní, y uno de sus tripulantes civiles se encuentra desaparecido. Según el gobierno estadounidense, la campaña busca reducir la capacidad de Irán para amenazar a las naves civiles. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, publicó en X que Irán había tomado una mala decisión y que ahora enfrentaría las consecuencias.
Irán respondió a los bombardeos norteamericanos activando sus defensas aéreas sobre Teherán y lanzando proyectiles hacia la península arábiga y el levante. Qatar y Emiratos Árabes Unidos reportaron alarmas antimisiles, y las fuerzas qataríes interceptaron fuego entrante. La Guardia Revolucionaria Islámica reivindicó la destrucción de un centro de mando y hangares de drones estadounidenses en la base aérea Príncipe Hasan en Jordania, así como ataques a instalaciones logísticas en Omán, radares en Bahréin y un sistema de defensa Patriot en Kuwait. Ninguno de los estados atacados o Estados Unidos emitieron un balance oficial de daños o bajas hasta el momento.
140 El número de objetivos militares alcanzados por Estados Unidos en suelo iraní durante la tercera ola de bombardeos.
El cierre del Estrecho de Ormuz interrumpe la ruta de exportación de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado por vía marítima. El impacto sobre los precios internacionales del crudo se medirá en la apertura de los mercados asiáticos el lunes. La administración estadounidense exige que Teherán declare públicamente la reapertura total del paso a cualquier nave, de acuerdo a la postura expresada en negociaciones, según informó Al Jazeera. Las autoridades iraníes insisten en que todas las embarcaciones deben seguir instrucciones y utilizar una ruta designada por la Guardia Revolucionaria Islámica, y acusan a Washington de establecer un canal de navegación ilegal frente a las costas de Omán.
La ruptura de la calma se produce mientras el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, exigía revancha tras el reciente funeral de su padre, Alí Jamenei. En una declaración televisada, Mojtaba Jamenei sostuvo que la venganza por la muerte de su predecesor es voluntad de la nación y debe cumplirse de manera ineludible. El Memorando de Entendimiento de Islamabad, que fijaba un cese de hostilidades y garantizaba 60 días de paso libre por el estrecho, perdió vigencia en los hechos. Pese al colapso del acuerdo y a la declaración del presidente Trump, el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, arribó este mismo sábado a Omán para mantener conversaciones indirectas sobre la seguridad marítima.

