TEHERÁN, 10 de julio de 2026. La crisis entre Irán y Estados Unidos cerró tres días con ataques reportados, represalias atribuidas a Teherán contra sitios vinculados a Washington en el Golfo, y una disputa abierta sobre si sigue vigente el marco de desescalada acordado en junio. La secuencia coincidió con el cierre de las ceremonias funerarias por el ayatolá Ali Khamenei en Mashhad.
El 8 y el 9 de julio, las partes difundieron relatos incompatibles sobre ataques en territorio iraní y sobre los objetivos alcanzados. Al Jazeera reportó que el ejército estadounidense dijo haber golpeado 90 objetivos en Irán, mientras autoridades iraníes afirmaron haber respondido contra sitios asociados a Estados Unidos en Kuwait, Baréin y Qatar. Ninguno de esos balances permite establecer la totalidad de los daños ni las bajas.
La crisis se desplaza entre objetivos militares, rutas marítimas y una sucesión política que todavía no termina de asentarse.
El estrecho de Ormuz volvió a ser el punto económico de la confrontación. Más de 500 buques pasaron por la vía desde el memorando de junio, aunque numerosos barcos quedaron demorados, según el recuento de Al Jazeera. La ruta concentra una porción decisiva de los flujos energéticos y un incidente puede encarecer seguros y alterar plazos sin un cierre formal.
El 10 de julio, Irán informó nuevos ataques en zonas del sur y Estados Unidos negó haber realizado operaciones allí. Donald Trump afirmó que Washington aceptó conversaciones con Teherán, pero sostuvo que el alto el fuego había terminado. Lo confirmado es una escalada de declaraciones, ataques reportados y riesgo marítimo. No está claro el alcance de las operaciones ni si la mediación puede reinstalar una pausa verificable.


