El cargo cambia de manos un día después de que su ocupante quedara contra las cuerdas en la Justicia. Javier Milei designó a Diego Santilli como jefe de Gabinete en reemplazo de Manuel Adorni, que renunció el sábado 27 acorralado por una causa por presunto enriquecimiento ilícito. La designación se confirmó el domingo por la noche, en un mensaje de Milei en X junto a Santilli y a su hermana Karina, y la jura quedó fijada para el martes 30 a las 16 en la Casa Rosada. No es un detalle de calendario: el oficialismo cierra en 48 horas el capítulo que le dominó la agenda durante más de cuatro meses.
Quién entra. Santilli viene del PRO, fue vicejefe de Gobierno porteño y diputado nacional, y hasta esta semana era ministro del Interior, la cartera desde la que negociaba con los gobernadores. No deja ese rol: se lo lleva puesto. Milei anunció que fusiona el Ministerio del Interior con la Jefatura de Gabinete, de modo que Santilli concentra en una sola oficina la coordinación del Gabinete y la mesa con las provincias. "Una buena parte del laburo tiene que ver con trabajar con los gobernadores y eso requiere de muñeca política", justificó el Presidente, según La Nación; "Santilli es un tipo trabajador, entiende muy bien la política". La misión que le asignó es concreta: empujar en el Congreso las reformas estructurales pendientes, la laboral y la tributaria, y el Presupuesto.
El nuevo organigrama no suma una silla, desarma un equipo. Ignacio Devitt pasa a vicejefe de Gabinete y absorbe las funciones de Interior y la relación con el Congreso; Gustavo Coria, "santillista puro", queda como secretario de Interior; Adrián Ravier será el vocero y Fabián Fernández, secretario de Prensa. El Ministerio del Interior desaparece como cartera autónoma. Y el costado que la conferencia de prensa pasó por alto: el desplazado es el entorno de Adorni, empezando por Aimé "Meme" Vázquez, su única mano derecha. En paralelo, Karina Milei suma el control de los medios públicos y la relación con los periodistas, y Santilli responderá en línea directa con ella. Traducido: la jugada que se presenta como recambio también achica el tablero y lo acerca a la Secretaría General de la Presidencia.
El motivo de la salida es donde esto deja de ser política y pasa a ser causa judicial. La investigación arrancó en marzo, cuando se supo que su esposa había viajado en la delegación oficial que acompañó a Milei a Estados Unidos. De ahí, el fiscal Gerardo Pollicita empezó a mirar compras inmobiliarias, viajes y refacciones: un departamento en Caballito, una quinta. En junio, Adorni admitió no haber declarado unos 500.000 dólares, que atribuyó a años de ahorro "en negro" y a ganancias con bitcoin. Renunció al borde de una interpelación en el Senado y, en la misma movida, también dejó su lugar en el directorio de YPF. Niega cualquier acto de corrupción: en su carta habló de "ataques mediáticos" y "mentiras de las más variadas", y enmarcó su salida como una forma de frenar la presión que ya alcanzaba a su familia. Milei lo respaldó hasta el final: "Sigo confiando en la inocencia de Adorni".
La oposición, que venía empujando la interpelación, lee el recambio como un blindaje: sacar la causa del centro del Gabinete sin que nadie rinda cuentas. El dato institucional alimenta esa lectura. Santilli es el cuarto jefe de Gabinete en poco más de 930 días de gobierno, después de Nicolás Posse, Guillermo Francos y Adorni, con un promedio de permanencia que ronda los 310 días por funcionario. La comparación es elocuente: Mauricio Macri tuvo un solo jefe de Gabinete, Marcos Peña, durante sus cuatro años.
El oficialismo rechaza esa lectura. No presenta el cambio como repliegue defensivo sino como ganancia de gobernabilidad: a diferencia de Adorni, vocero sin estructura política propia, Santilli trae rosca, vínculos con los gobernadores y una agenda de reformas que el Gobierno necesita aprobar antes de fin de año. Por eso el aval no vino solo de la tropa libertaria. Mauricio Macri, distanciado de Milei, lo felicitó; Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, le prometió: "Vamos a acompañarte desde el Congreso". El que entra tiene espalda en la oposición dialoguista que el que sale nunca tuvo.
Queda el saldo que ninguna jura disimula. Según la consultora Management & Fit, citada por MercoPress, la aprobación de Milei cayó de 47 puntos en febrero a 36-37 en las últimas mediciones, y siete de cada diez consultados dijeron que el caso Adorni dañó su confianza en el Gobierno. Santilli asume con poderes amplios y con la tarea de recuperar la agenda. El número que tiene que mover no está en el organigrama, está en esa encuesta.

