LA MECA, 7 de agosto de 2026. El príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif firmaron en esta ciudad un acuerdo de defensa conjunta que establece que cualquier ataque armado contra uno de los tres países se considera un ataque contra los tres. El texto, conocido como el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, formaliza un compromiso de tipo colectivo entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán.
Un funcionario turco describió el pacto como "puramente defensivo" y dijo que no apunta "contra ningún actor específico", y que queda abierto a que se sumen otros países de la región. Un funcionario saudita agregó que el acuerdo "no representa un esfuerzo por establecer un eje militar o un bloque sectario" y que "no está vinculado a ninguna ambición nuclear ni a una carrera armamentista", una aclaración con peso propio: Pakistán es la única nación de mayoría musulmana con armas nucleares.
"Cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres países se considerará un ataque contra los tres."
Las negociaciones del acuerdo se aceleraron en el contexto de la guerra que Estados Unidos e Israel sostienen contra Irán. Arabia Saudita enfrenta ataques de los hutíes, respaldados por Irán desde Yemen. Israel ocupa territorio libanés con blancos puestos en Hezbolá. Grupos iraquíes respaldados por Irán realizan operaciones con drones en la región. La cancillería paquistaní dijo que el pacto refleja "lazos históricos duraderos" y la "solidaridad islámica", y que busca "paz, seguridad y estabilidad en la región".
Irán no emitió una declaración de gobierno sobre el acuerdo. El legislador Ebrahim Rezaei lo desestimó: "un acuerdo en papel con Turquía y Pakistán no les va a traer seguridad". Ni la oficina de Benjamín Netanyahu ni la cancillería israelí hicieron comentarios sobre la firma.
El giro de Pakistán tensiona su propio historial reciente. Islamabad medió en junio el Memorando de Islamabad entre Washington y Teherán, el texto que cerró la guerra abierta en febrero y reabrió el Estrecho de Ormuz. Dos meses después, el mismo país que ofició de puente entre Estados Unidos e Irán queda como socio de un pacto militar que Riad y Ankara presentan sin blanco declarado, pero que nace en medio de la misma guerra que Pakistán había ayudado a pausar.
Un día después de la firma, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró que Israel es "un producto de la Declaración Balfour" que se estableció "como un Estado ilegítimo" en la década de 1940 y que puede representar "una amenaza directa para cualquiera de los países de la región". Agregó: "En el contexto de Israel, todos los países musulmanes deben unirse. No tengo dudas sobre esto". La frase de Asif llega apenas 24 horas después de que sus propios socios describieran el acuerdo como no dirigido contra ningún actor en particular.

