El decreto lo dejó por escrito antes de que terminara el día. El Boletín Oficial publicó hoy el Decreto 548/2026, que acepta la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete y designa en su lugar a Diego Santilli, hasta esta mañana ministro del Interior. La jura es el martes a las 16. Y no es solo un reemplazo: la Jefatura absorbe las funciones de Interior, el vínculo con los gobernadores y la negociación en el Congreso, mientras la comunicación vuelve a la Secretaría General de la Presidencia, a la órbita de Karina Milei. Es una reorganización que concentra poder, no un cambio de nombres.
Los protagonistas, en sus propias palabras
El propio Presidente lo confirmó en primera persona, y puso el foco en la transición, no en el motivo de la salida.
La despedida afectuosa la firmó su hermana, hoy la voz que concentra la comunicación oficial. Habla de un momento "difícil e inmerecido"; conviene retener esa palabra, porque la causa judicial dice otra cosa.
Por qué importa: la marca anticasta, tocada
Conviene leer el cuerpo y no el título. Adorni se va imputado en una causa por enriquecimiento ilícito que instruye el fiscal Gerardo Pollicita ante el juez Ariel Lijo. Su declaración jurada de 2025 informó alrededor de 944,5 millones de pesos en bienes; él explicó el salto por una tenencia en Bitcoin de unos 500.000 dólares que dijo haber guardado en un pendrive que "perdió y después encontró". El detalle no es de color: el funcionario que era la cara del discurso anticasta sale por la misma puerta de sospecha que ese discurso prometía clausurar.
El contraste
La oposición lo leyó en esa clave, con dos tonos distintos. Desde el peronismo, Agustín Rossi fue a la pregunta incómoda: de dónde salió el medio millón de dólares y qué relación tendría con la causa $LIBRA.
Desde la izquierda, Myriam Bregman corrió el eje de la persona al sistema.
Pero un dato matiza la idea de una caída forzada por la oposición: cuando el kirchnerismo quiso usar el Congreso para voltearlo, el PRO y la UCR no dieron quórum, y la sesión fracasó. Adorni no cayó por una derrota parlamentaria, sino por el peso de la causa y de la foto. Su defensa, además, sostiene la inocencia y atribuye todo a "ataques mediáticos": esa voz también va en la nota, aunque el expediente siga abierto.
Lo que callan también informa
Las ausencias son dato. La cuenta oficial de la Presidencia no publicó una sola palabra sobre la salida. Y la principal voz opositora, la de Cristina Fernández de Kirchner, en arresto domiciliario, no registró posteo sobre el tema: su último mensaje público sigue siendo de meses atrás. Quién habla y quién calla son, los dos, parte de la lectura.
El que asume concentra más que el que se va. Santilli llega a la Jefatura con Interior adentro: gobernadores, aliados en el Congreso y la antesala del calendario electoral de 2027; la comunicación, en manos de Karina Milei. Lo que el decreto formaliza, entonces, no es el cierre de un escándalo. Es el rediseño del Gobierno alrededor de menos manos.

