Blindaje legal para el FMI

Detrás de la retórica teórica y las citas clásicas que el presidente desplegó en el Salón Héroes de Malvinas (según consignó Clarín), el corazón de la propuesta económica del Ejecutivo consiste en colocar un cepo definitivo a la soberanía monetaria argentina. La reforma, redactada en sintonía con las sugerencias formuladas por el Fondo Monetario Internacional en mayo (Ámbito Financiero), busca demoler las modificaciones que Mercedes Marcó del Pont introdujo en 2012 durante el kirchnerismo (La Nación).

El blanco principal es el artículo 3 de la actual carta. La legislación vigente encomienda al BCRA objetivos múltiples: promover la estabilidad monetaria y financiera, pero también el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Para la doctrina oficial, estas funciones son un "espanto populista" (Página/12). La nueva Carta Orgánica, coordinada por el ministro de Economía Luis Caputo y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger (El Economista), despojará al Central de cualquier rol productivo o distributivo para ceñirlo exclusivamente a la preservación del valor de la moneda y prohibir el auxilio financiero al Tesoro (Minuto Uno). En un país con la mitad de su población en la pobreza, la única prioridad legal del banco de todos los argentinos será garantizar el pago de la deuda externa mediante la asfixia del gasto público.

El nuevo orden de Karina

El cónclave legislativo tuvo también el propósito de contener la hemorragia política interna del oficialismo. La reunión se produce tras las "desventuras" judiciales del ahora exjefe de gabinete, Manuel Adorni, eyectado por sospechas de desvíos patrimoniales (Clarín).

Para su reemplazo fue presentado formalmente Diego Santilli, cuya misión es pacificar las bancadas y consolidar la mesa política dominada por la secretaria general Karina Milei y el subsecretario "Lule" Menem (Clarín). En esta etapa de reordenamiento con miras a la pre-campaña, la jefa libertaria aprovechó para marcarle la cancha a Patricia Bullrich (La Nación), quien debió retirarse temprano argumentando reuniones de comisiones en el Senado.

Tarifazos y trampas electorales

Los tres proyectos que Karina Milei fijó como prioridades parlamentarias para el semestre entrante desnudan a quién beneficia este esquema de poder (Ámbito Financiero):

  • Régimen de Zona Fría: El Gobierno impulsa su eliminación o recorte severo. Esto significa la supresión de los subsidios a la tarifa de gas para las provincias patagónicas y zonas frías, exponiendo a miles de hogares a facturas de servicios impagables en pleno invierno.
  • Reforma Política: Se pretende forzar la eliminación de las elecciones PASO para 2027 y reinstaurar colectoras, una estratagema para asfixiar opciones opositoras de menor escala y consolidar los pactos de cúpula con el PRO y sectores del radicalismo colaboracionista.
  • Inocencia Fiscal: Modificaciones a un régimen que beneficia el blanqueo y la opacidad fiscal para los grandes patrimonios, en contraste con el control policíaco y tributario sobre los trabajadores formales e informales.

La distancia entre el relato y la calle

Próximo a sus legisladores, Milei recurrió a Hazlitt y a metáforas sobre la guerra de Troya para defender la desregulación, asegurando que 14 de los 16 sectores económicos muestran crecimiento (Clarín). Pero la realidad de las barriadas y el consumo popular no admite analogías clásicas. La destrucción del salario real y de la obra pública —que Milei busca maquillar prometiendo mejoras viales futuras— es la consecuencia directa de una economía atada de pies y manos al dogma fiscal que ahora pretenden tallar en piedra en la propia Carta Orgánica del Banco Central.