WASHINGTON, 25 de julio. El presidente Donald Trump dijo que el diálogo entre Washington y Teherán continúa y que el ataque "masivo" que había amenazado días antes podría no ser necesario. "Estamos cargados y listos, pero estamos hablando con ellos", declaró Trump, y agregó que considera que Irán "se está poniendo más serio a medida que pasan los días, tal vez por razones obvias". La frase llega después de 13 noches consecutivas de bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, según reportó Al Jazeera.
El giro retórico contrasta con lo que el propio Trump había dicho apenas un día antes: que evaluaba un "ataque masivo, más grande que nunca", que Irán "no había recibido suficiente dolor todavía" y que estaba "cerca de tomar una decisión". Ninguna fuente consultada explica el cambio de tono en menos de 24 horas; Trump tampoco lo hizo.
Detrás de la amenaza hay un hecho concreto en el mar Rojo: los hutíes de Yemen, aliados de Irán, afirmaron el 22 de julio haber atacado con misiles balísticos, misiles de crucero y drones a dos petroleros sauditas, el Encelia y el Layla, por violar el bloqueo naval que el grupo declaró contra Arabia Saudita, y dijeron haber forzado el retroceso de unos diez buques más. Un día después, Trump adelantó que Estados Unidos responsabilizará a Irán por cualquier ataque hutí futuro, aunque Teherán no reivindicó la acción.
La vía de Pakistán y China
Mientras la amenaza militar sube y baja de tono, avanza en paralelo un canal diplomático que no depende de Washington. El canciller chino Wang Yi se reunió el 16 de julio, en Shanghái, con el vicepremier y canciller paquistaní Mohammad Ishaq Dar; ambos países llamaron al cese inmediato de las hostilidades y a reanudar el diálogo hacia un acuerdo de paz integral, según confirmó la cancillería china en un comunicado. El ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, viajó a Islamabad por segunda vez en diez días y se reunió, además de con funcionarios del gobierno paquistaní, con el jefe del Ejército, Asim Munir.
Pakistán ya había sido sede, el 11 de julio, de una ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán centrada en las sanciones vigentes, los activos iraníes que permanecen congelados y el programa nuclear. Fuentes consultadas por la prensa internacional advirtieron que los obstáculos para una nueva ronda siguen siendo grandes y que todavía no está claro qué arreglo podría poner fin a los combates.
El costo que no entra en el comunicado
La guerra, mientras tanto, sigue ampliando su lista de blancos. Estados Unidos extendió sus ataques más allá de las posiciones costeras iraníes con radares y drones hacia rutas, túneles, ferrocarriles, infraestructura portuaria y, según medios iraníes, una planta desalinizadora. Irán, a su vez, amplió su propia lista de blancos a siete países de la región. Kuwait es uno de los más golpeados: una planta desalinizadora y una refinería petrolera sufrieron daños en las últimas semanas.
Ninguno de esos datos apareció en la declaración de Trump sobre estar "cargado y listo". Tampoco apareció el nombre de Pakistán, ni el de China, ni el de los buques que los hutíes dicen haber hundido o retrasado. Lo que queda por verse es si el tono más cauto de Washington abre una ventana real para la mediación de Islamabad y Beijing, o si es solo la pausa entre dos noches más de bombardeo.


