KIEV, 22 de julio de 2026. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, destituyó el martes al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Syrski, y designó en su lugar a Mijailo Drapati. La salida de Syrski llegó tras seis días de protestas en Kiev por la destitución, la semana anterior, del ministro de Defensa Mijailo Fedorov, que había chocado con el propio Syrski por el rumbo de la guerra.

El cambio de mando coincide con un salto documentado en el costo humano del conflicto y con una nueva ronda de ataques de largo alcance de ambos lados, mientras las conversaciones para terminar la invasión rusa siguen sin fecha y Washington tiene la atención puesta en su propia guerra con Irán.

El reacomodo en Kiev

Zelenski explicó la salida de Syrski como un "reseteo" de la defensa contra la ofensiva rusa. "Estoy agradecido a Oleksandr Syrski y a cada uno de nuestros guerreros por las sólidas posiciones de Ucrania en el frente", dijo. "Estoy agradecido a Mijailo Drapati por sostener esa misma mirada." El objetivo compartido, agregó, es "la victoria sobre el enemigo y condiciones en el frente y de presión sobre Rusia que fuercen a Rusia hacia la paz."

Fedorov, señalado por buena parte de la opinión pública ucraniana como una pieza clave del esfuerzo bélico por su impulso a la innovación con drones, había acusado a Syrski de frenar sus reformas. Zelenski le ofreció un cargo para unificar el sector tecnológico del gobierno; hasta el cierre de esta nota, Fedorov no había confirmado si lo acepta.

Drapati llega con currículum: en 2024 comandó las fuerzas que frenaron el avance ruso sobre Krivói Rog, la ciudad natal de Zelenski, y ayudó a desplazar tropas rusas de partes de la región de Jersón, antes de organizar la defensa que contuvo una ofensiva renovada en Járkov.

Desde Moscú, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, bajó el precio del recambio. "No creo que esto vaya a llevar a cambios en el frente", dijo, y remarcó que Rusia mantiene su ofensiva, ya de casi cuatro años y medio.

Lo que midió la ONU

1.396 civiles muertos y 7.978 heridos en Ucrania durante los primeros seis meses de 2026

Ese fue el balance que Danielle Bell, jefa de la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, presentó en Ginebra: un aumento del 37% respecto del mismo semestre del año anterior y casi el doble de lo que la misión había documentado en 2024.

Período Civiles muertos Civiles heridos
Primer semestre 2026 1.396 7.978
Variación interanual +37% sin dato desglosado
Comparado con 2024 casi el doble sin dato desglosado

Una semana de golpes cruzados

El propio martes, Zelenski confirmó ataques ucranianos contra "instalaciones importantes en las regiones de Krasnodar y Stavropol": centros logísticos que abastecen al ejército ruso con componentes de drones, equipo de navegación e insumos, además de otro depósito de petróleo. En el mar Negro y el mar de Azov, según el mandatario, fueron alcanzados un buque cisterna y cuatro buques de carga de la flota rusa que opera fuera de los registros internacionales, conocida como flota fantasma. El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, Robert Brovdi, cifró en 13 las embarcaciones rusas alcanzadas en 48 horas.

Ese ataque tuvo costo civil de los dos lados. La directora ejecutiva del minorista ruso Wildberries, Tatiana Kim, confirmó que sus centros logísticos de Krasnodar y Nevinnomisk fueron evacuados; ocho personas resultaron heridas. El gobernador de Stavropol, Vladímir Vladimírov, reportó un incendio en un depósito y cinco personas asistidas; la sede operativa de Krasnodar sumó tres heridos más por escombros de un dron, y en Armavir murió un trabajador por la caída de restos de otro. El sábado anterior, un ataque similar contra los mismos depósitos de Wildberries ya había matado a ocho trabajadores del turno noche. En Járkov, el gobernador Oleh Syniehubov contó quince localidades alcanzadas por ataques rusos en un día, con tres muertos y once heridos, dos de ellos niños.

Rusia había respondido antes con su propio golpe de saturación. El 19 de julio, su Ministerio de Defensa reportó un ataque masivo con armas de precisión aérea y terrestre y drones contra el complejo militar industrial y centros logísticos de Kiev y su provincia, y contra el puerto de Yuzhni, en Odesa. Entre los blancos: Radionix, que produce sistemas de control para los misiles de crucero FP-5 Flamingo y los misiles guiados Neptun-MD; Spetsoboronmash/Artem, componentes aeroespaciales; Kiev-90/Meridian, piezas de fuselaje para misiles, y Oakline Kiev, componentes para drones de largo alcance. Moscú dijo que respondía a un bombardeo ucraniano del día anterior contra centros logísticos en las provincias rusas de Moscú y Tambov, que dejó al menos ocho muertos. El gobernador de Tambov, Yevgueni Pervyshov, lo calificó de "un atentado planificado contra la población civil".

El comandante saliente, Syrski, sostuvo que Ucrania recuperó 700 kilómetros cuadrados de territorio este año, una cifra que por ahora solo respalda esa única fuente.

La OTAN, entre la promesa y el límite

En la cumbre de Ankara del 7 y 8 de julio, los países miembro de la OTAN esperaban anunciar una ayuda militar anual a Ucrania de 70.000 millones de euros y nombraron a Rusia su "amenaza a largo plazo". La letra chica mostró otra cosa: durante la misma cumbre, el primer ministro húngaro, Péter Magyar, dijo que Hungría "no proporcionará armas ni tropas a Ucrania"; su par búlgaro, Rumen Radev, dijo que Bulgaria ya entregó 13 paquetes de armamento y no le queda nada más para dar; la ministra de Defensa neerlandesa, Dilan Yesilgoz-Zegerius, admitió que su país está "en su límite", y Polonia informó que el volumen de su ayuda militar cayó 15 veces entre el bienio 2022-2023 y el período 2024-2026, aunque su ministro de Defensa, Vladislav Kosiniak-Kamysz, insistió en que el apoyo continúa "ininterrumpido", solo que "a una escala mucho menor". Eslovaquia, por boca de su primer ministro, Robert Fico, ya había descartado poner dinero del presupuesto nacional en nuevas fórmulas de financiamiento militar para Kiev.

El Ministerio de Defensa ruso había advertido, días antes de esa cumbre, que un incremento en el suministro occidental de drones, misiles y municiones "no pasará desapercibido" y sería respondido con más cantidad y poder de fuego contra Ucrania.

Con Washington absorbido por la guerra en Irán y Kiev con escasez de interceptores Patriot, ninguna de las dos partes fijó todavía una fecha para retomar la mesa de negociación.