WASHINGTON, 25 de julio de 2026. Un nuevo esquema de aranceles del gobierno de Estados Unidos entró en vigencia este viernes sobre productos de 60 economías, entre ellas Argentina, Brasil, México, Canadá, China y la Unión Europea. La medida surge de un memorando presidencial fechado el 23 de julio, que ordenó a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) aplicar aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, la herramienta que permite gravar a un socio comercial cuando Washington determina que incurrió en una práctica desleal. El texto justifica la medida en que las 60 economías investigadas no impusieron ni hicieron cumplir de forma efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
El esquema tiene dos niveles:
- 10 por ciento: Argentina, Bangladés, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Reino Unido y Trinidad y Tobago (17 economías).
- 12,5 por ciento de base para las 43 economías restantes, entre ellas China y Japón, aunque la Unión Europea y Taiwán quedan con un tope combinado del 10 por ciento y Japón, Corea del Sur y Suiza con uno del 12,5 por ciento, bajo la cláusula de nación más favorecida, que limita cuánto puede sumar un arancel nuevo al que ya paga cada país.
Según la ficha técnica de la USTR, el esquema cubre el 99,4 por ciento de las importaciones estadounidenses. Reemplaza al recargo global y temporal del 10 por ciento que Washington había impuesto meses atrás, después de que la Corte Suprema anulara en febrero los aranceles recíprocos previos: ese arancel transitorio vencía este mismo viernes.
Quién paga la cuenta
El Yale Budget Lab, de la Universidad de Yale, calculó que el impacto de los aranceles vigentes hasta ahora en los precios al consumidor fue de un 0,4 por ciento, unos 550 dólares al año por hogar, una cifra que el centro de estudios estimó que se duplicaría a unos 1.100 dólares anuales si los aranceles de la Sección 301 rigen por completo.
El nuevo esquema favorece a productoras siderúrgicas estadounidenses como Nucor, Cleveland-Cliffs y Steel Dynamics, y a cerveceras locales como Anheuser-Busch. Golpea, en cambio, a automotrices con plantas en México como General Motors y Ford, y a marcas que dependen de manufactura importada, como Nike y Apple.
Las respuestas
Brasil calificó la medida de "arbitraria, injustificada y violatoria de los principios" de la Organización Mundial del Comercio y anunció que la impugnará ante ese organismo en Ginebra. El Gobierno brasileño planteó, además, que la USTR
"eligió manipular un tema de gran importancia para el movimiento de derechos humanos y derechos laborales"
México, a través de su ministro de Economía, Marcelo Ebrard, dijo no esperar "ningún cambio en el arancel efectivo" que paga el país, porque el nuevo esquema reemplaza a uno que ya regía. Canadá, con su primer ministro Mark Carney, amenazó una respuesta recíproca si la medida se sostiene. China rechazó el esquema y lo calificó de una guerra comercial injustificada. La Unión Europea respondió con más cautela y sostuvo que el resultado es coherente con la declaración conjunta que había alcanzado con Washington el año pasado en Turnberry, Escocia. Japón expresó, a través de su Gobierno, "profundo pesar".
El caso argentino
Argentina exportó a Estados Unidos unos 8.300 millones de dólares en 2025, dentro de un comercio bilateral de unos 18.200 millones, y ahora paga el arancel del 10 por ciento, el más bajo del esquema. Quedan exceptuados el petróleo, el gas, los fertilizantes, minerales críticos como el litio, el galio y el germanio, piezas aeronáuticas, la yerba mate, el té, productos de madera, flores, corcho y piedras preciosas, y se mantiene sin cambios el cupo de 100.000 toneladas de carne vacuna libre del nuevo arancel. El acero, el aluminio, los autos y el cobre argentinos siguen bajo el arancel separado de la Sección 232, del 50 por ciento para acero y aluminio.
La medida reinstala, en los hechos, los términos del Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversión que Estados Unidos y Argentina firmaron en febrero, que había eliminado aranceles recíprocos para 1.675 posiciones arancelarias argentinas por unos 1.013 millones de dólares en exportaciones. De ese universo, un listado separado de 471 posiciones quedó exceptuado en forma específica del arancel de julio. Los sectores más expuestos al 10 por ciento pleno son las manufacturas industriales, los alimentos procesados y los productos regionales sin exención expresa.
La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos planteó que la política busca "usar aranceles y negociar acuerdos para apoyar la reindustrialización, proteger a los trabajadores, subir sus salarios y reducir el déficit comercial" de Estados Unidos.
Lo que falta
Los cupos de arancel cero para textiles de Bangladés, Camboya, Indonesia y Malasia, atados a la compra de algodón estadounidense, deben quedar reglamentados a más tardar el 1 de septiembre. Analistas consultados por la prensa económica estadounidense consideran que estos aranceles de la Sección 301 son legalmente más sólidos que los que la Corte Suprema anuló en febrero, porque una ronda anterior de aranceles de la misma sección contra China resistió impugnaciones judiciales. El punto débil que señalan es otro: la Sección 301 fue pensada para disputas puntuales entre dos países, no para aplicarse de forma simultánea contra 60 economías a la vez, y ese uso masivo todavía no fue puesto a prueba en los tribunales.


