Más de 200.000 personas fueron desplazadas de forma reciente en la región sudanesa de Kordofán, en el marco de una escalada que arrancó a fines de 2025 y que combina ofensivas militares, ataques con drones e inundaciones estacionales, informó el 19 de agosto la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la agencia de la ONU para la migración. Su directora general, Amy Pope, advirtió sobre el rumbo de la crisis.
"Sin una acción urgente para proteger a los civiles y restablecer los servicios esenciales, el sufrimiento se va a profundizar."
El disparador: Um Arada
El 14 de agosto, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) atacaron la localidad de Um Arada, unos 20 kilómetros al suroeste de la ciudad de El Obeid, y las poblaciones vecinas de Tamid y Al Khor Al Abyad. El ataque dejó al menos 18 muertos y 17 heridos, y forzó la huida de unas 300 familias, cerca de 4.250 personas según la cifra que después difundió la OIM. Las autoridades sanitarias locales quedaron a cargo de 23 menores no acompañados, entre ellos varios bebés, que llegaron a El Obeid bajo cuidado civil.
Las dos partes del conflicto dieron versiones opuestas del combate. Las RSF reclamaron en redes sociales el "control total" de Um Arada y aseguraron haber forzado la retirada de las fuerzas armadas sudanesas. El ejército, en cambio, sostuvo que repelió dos ofensivas contra Um Arada y Jabal Hashaba. Ninguna de las dos versiones fue verificada de forma independiente.
Una ciudad que cuadruplicó su población
El Obeid tenía 750.000 habitantes antes de la guerra. Hoy ronda los 3,4 millones, según la OIM, por la llegada sostenida de desplazados de otras zonas de Kordofán y Darfur. Solo en la localidad de Sheikan, que incluye a la ciudad, el desplazamiento subió 25% en los últimos ocho meses.
| Antes de la guerra | Ahora |
|---|---|
| 750.000 habitantes | 3,4 millones |
La infraestructura no acompañó ese crecimiento. Ataques con drones destruyeron el transformador eléctrico principal de El Obeid, lo que cortó el suministro eléctrico y afectó de manera directa el bombeo de agua, el funcionamiento de los hospitales y las comunicaciones de la ciudad.
El cuello de botella marítimo
La respuesta humanitaria enfrenta además una traba que no tiene origen en Sudán: el cierre y la congestión de rutas marítimas como el mar Rojo y el estrecho de Ormuz retrasan las cadenas de suministro globales, según señaló la propia OIM, y eso presiona todavía más el envío de ayuda hacia un país que ya concentra la mayor crisis de desplazamiento del mundo.
Sudán acumula 8,6 millones de desplazados internos por la guerra que enfrenta al ejército con las RSF desde abril de 2023, y otros 4,2 millones de personas huyeron a países vecinos. El conflicto dejó al menos 59.000 muertos hasta ahora. Ocho millones de chicos en edad escolar, cinco de cada seis en el país, están fuera de la escuela, y casi tres cuartas partes de las escuelas de Darfur sufrieron daños o fueron destruidas desde que empezaron los combates. Ninguna de las dos partes del conflicto presentó hasta ahora un plan verificable para garantizar el paso de ayuda humanitaria hacia Kordofán.
