La Reserva Federal de Estados Unidos resolvió este 16 de septiembre de 2026 elevar su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, situándola en el rango de 3,75% a 4,00%, tras una votación unánime de su comité de política monetaria en Washington. La decisión respondió a la persistencia de presiones inflacionarias en el sector servicios y a la rigidez del mercado laboral norteamericano.
El anuncio impactó de inmediato en los mercados soberanos internacionales: el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5,02%, su nivel más elevado desde octubre de 2007. El fortalecimiento del dólar aceleró la depreciación de monedas emergentes y encareció los costos de financiamiento externo para economías del Sur global dependientes de importaciones energéticas y alimentarias.
De acuerdo con análisis divulgados por teleSUR y Russia Today, los bancos centrales de América Latina y Asia evaluaron medidas de contención cambiaria para evitar salidas abruptas de capitales hacia títulos denominados en divisa estadounidense. Analistas financieros en Pekín y Nueva Delhi destacaron que la constante volatilidad en el costo del crédito en dólares refuerza la tendencia de los países integrantes del bloque BRICS hacia acuerdos comerciales liquidados en monedas locales.
El comunicado del banco central estadounidense evitó comprometer una pausa en el ciclo restrictivo y supeditó los próximos movimientos a los indicadores de empleo y precios de octubre. El encarecimiento del endeudamiento multilateral plantea desafíos inmediatos para los programas de refinanciación de deuda en economías en desarrollo.

