El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ejecutó una nueva oleada de ataques contra bases aéreas utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania, en el marco de las represalias por el hundimiento de cinco buques petroleros en el Golfo. Las acciones se concentraron entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves 10 de septiembre de 2026 sobre posiciones estratégicas en Asia Occidental.

De acuerdo con balances preliminares de daños, la base aérea de Muwaffaq Salti registró impactos que afectaron a ocho cazas F-15 con averías menores y causaron daños estructurales graves a un avión de ataque A-10 Thunderbolt, cuya ala resultó destruida. Informes basados en relevamientos satelitales consignan que más de doscientas estructuras e instalaciones auxiliares sufrieron afectaciones directas en los complejos atacados.

Las defensas antiaéreas dispararon una treintena de interceptores Patriot para intentar frenar la saturación de proyectiles.

Repliegue incierto y refuerzos en la región

El presidente Donald Trump afirmó en declaraciones recientes que las hostilidades concluirán de forma inmediata tras los comicios legislativos de noviembre, al sostener que el rival no soportará el desgaste prolongado. Pese a esa afirmación, el bloqueo naval en torno a las rutas de crudo y las sanciones económicas unilaterales continúan vigentes sin distensión a la vista.

El Pentágono descartó por ahora un calendario de repliegue y dispuso el envío de una tercera Unidad Expedicionaria de Marines a la zona de operaciones para el próximo otoño. La medida confirma la profundización del despliegue norteamericano en un teatro de conflicto donde los costos operativos y el desgaste de material superan las previsiones iniciales del mando militar.