El Gobierno de Argelia dispuso este jueves 10 de septiembre de 2026 la ruptura formal de sus relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos. La decisión fue notificada al embajador emiratí en Argel tras ser convocado de urgencia a la sede de la Cancillería argelina, donde se le otorgó un plazo perentorio de 48 horas para abandonar el país junto con el personal diplomático de su legación.
A través de un comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ejecutivo argelino sostuvo que la medida responde a una serie continuada de actos que calificó de hostiles e incompatibles con la convivencia entre naciones soberanas. El texto oficial argumenta que las autoridades argelinas actuaron previamente con moderación y formularon advertencias formales que no obtuvieron respuesta constructiva por parte de Abu Dabi.
Argelia agotó todos los canales diplomáticos para preservar el vínculo bilateral antes de formalizar la expulsión de la representación emiratí.
Las fricciones en el tablero regional
El distanciamiento entre ambas capitales se profundizó durante el último lustro a partir de disputas estratégicas en el norte de África y la región del Sahel. Las autoridades argelinas han señalado reiteradamente presuntos intentos de injerencia en asuntos de seguridad interna e influencia sobre actores limítrofes.
El giro diplomático emiratí iniciado en 2020 con los Acuerdos de Abraham y el posterior acercamiento de Rabat a esa misma política exterior tensionaron de forma irreversible los equilibrios en el Magreb. Argelia interpreta la presencia y las maniobras financieras emiratíes en la zona como una amenaza directa a su perímetro estratégico.
La salida de la delegación emiratí marca el punto más bajo en los vínculos bilaterales desde la independencia argelina y anticipa un reordenamiento de alianzas en los foros de la Liga Árabe y la Unión Africana.
