El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó haber atacado este sábado tres petroleros iraníes en el golfo Pérsico, en una operación que Washington presentó como represalia inmediata por el lanzamiento de misiles balísticos iraníes contra dos buques de guerra estadounidenses que patrullaban aguas de la región.
El intercambio de fuego intensificó el bloqueo naval que mantiene la flota estadounidense y precipitó una advertencia de la comandancia militar iraní sobre una escalada de ataques contra embarcaciones militares occidentales en las rutas del estrecho de Ormuz.
Represalia en el estrecho y fuego cruzado
Según el comunicado oficial del CENTCOM, los impactos alcanzaron tres cargueros de crudo vinculados a Teherán tras detectarse el disparo de proyectiles contra destructores estadounidenses en operaciones de patrulla. Casi en paralelo, la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) declaró a través de la emisora estatal IRIB que sus fuerzas habían atacado tres petroleros por transitar rutas no autorizadas en el estrecho de Ormuz, además de golpear tres navíos vinculados a intereses de Washington en áreas adyacentes.
El cuartel central Khatam al-Anbiya, comando unificado de las fuerzas armadas iraníes, advirtió que las operaciones contra unidades navales estadounidenses se multiplicarán de forma severa si persiste el cerco marítimo sobre la navegación comercial del país persa.
La advertencia de Washington sobre Pickaxe Mountain
El nuevo cruce marítimo coincide con la reiteración de advertencias por parte de la Casa Blanca sobre posibles incursiones contra posiciones estratégicas en territorio iraní. El presidente Donald Trump señaló nuevamente que las fuerzas armadas estadounidenses podrían atacar muy pronto las instalaciones subterráneas de Pickaxe Mountain, un enclave militar fortificado situado en las inmediaciones del complejo nuclear de Natanz.
Las defensas de Natanz ya habían recibido impactos en junio de 2025 y durante fases previas del conflicto actual. Desde Teherán, el Ministerio de Asuntos Exteriores condenó las acciones contra buques comerciales y las calificó como agresión ilegal y crimen de guerra, mientras desestimó los llamados de Washington a capitular ante las restricciones navales.

