Las autoridades marítimas de Indonesia, Malasia y Singapur alcanzaron este sábado un acuerdo vinculante para implementar un canon ambiental obligatorio y un sistema de control satelital unificado sobre los buques de gran porte que navegan el estrecho de Malaca. El mecanismo busca financiar obras de dragado, balizamiento y respuesta inmediata a derrames de combustible en uno de los pasos marítimos más congestionados del planeta.
El esquema entrará en vigor de manera progresiva a comienzos del próximo año y gravará a petroleros del tipo VLCC y buques portacontenedores que superen las 150.000 toneladas de desplazamiento. Según el comunicado conjunto emitido por los tres países ribereños, la recaudación se administrará mediante un fondo fiduciario tripartito supervisado por la Organización Marítima Internacional.
Rechazo de las navieras internacionales
La Asociación Internacional de Propietarios Independientes de Petroleros manifestó reparos frente al establecimiento del gravamen y solicitó precisiones sobre las tasas de servicio. Los representantes gremiales de los armadores sostienen que el pago adicional podría encarecer el flete marítimo entre el golfo Pérsico y el mar de la China Meridional, donde transita cerca del 60 por ciento del crudo destinado a las economías del este asiático.
El control soberano sobre las rutas de navegación responde a la necesidad de preservar los ecosistemas costeros frente a una densidad de tráfico sin precedentes.
teleSUR destacó que la iniciativa cuenta con el respaldo diplomático de los países ribereños del sudeste asiático, que buscan evitar que los costos ecológicos del tránsito interoceánico recaigan exclusivamente sobre los presupuestos públicos locales.
Vigilancia electrónica coordinada
Al Jazeera detalló que el acuerdo contempla la integración de estaciones de radar costero y enlaces de datos en tiempo real entre los centros de control de tráfico marítimo de Port Klang, Batam y Singapur. El nuevo protocolo permitirá ordenar el ingreso a los canales de navegación estrechos y sancionar maniobras que vulneren las zonas de separación de tráfico.
Pekín y Tokio manifestaron su interés en participar de los comités consultivos de seguridad naval para garantizar que el nuevo esquema garantice el principio de paso en tránsito previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
