Milei firmó el veto y los números del recinto contaron el resto. El Presidente vetó la ley de aumento excepcional a las jubilaciones, la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad. En Diputados la oposición juntó 160 votos para insistir, una mayoría clara, pero la Constitución pide dos tercios para voltear un veto, y ahí no llegó: 83 en contra, 6 abstenciones y 8 ausentes alcanzaron para sostenerlo. Lo informaron Chequeado y Página/12, con la votación nombre por nombre.
Las abstenciones, la letra chica del veto
Conviene leer quién sostuvo el veto, porque no fueron solo los que votaron en contra. Con 160 a favor, a la oposición le faltaron pocos votos para los dos tercios, y la diferencia la pusieron las abstenciones y las ausencias: cada banca que no se sentó o que se abstuvo valió, en los hechos, como un voto para el Presidente. El que se ausenta el día del veto a los jubilados no es neutral; eligió, y eligió sin que su nombre quede tan expuesto.
Quién paga
La pregunta de siempre, la que de verdad explica la medida, es a quién le toca. El veto deja sin el aumento excepcional a los jubilados que cobran la mínima, sin moratoria a quienes no completaron los aportes, y sin la emergencia a las personas con discapacidad y a las prestaciones que dependen de ella. Son los sectores con menos espalda para esperar. El Gobierno lo presenta como defensa del equilibrio fiscal; el costo, esta vez, tiene cara y tiene edad.
La cuenta que queda
No hace falta el adjetivo. Alcanza con poner las dos cosas una al lado de la otra: una mayoría simple que quiso el aumento y un tercio que, sumando abstenciones, lo impidió. Eso se decidió, otra vez, en nombre de todos, y conviene que cada lector sepa con qué voto, o con qué silencio, se decidió.

