Empecemos por lo que se puede chequear en un papel. Santiago Caputo no firma decretos porque no hay decreto que lo nombre: factura como monotributista. Lo dijo el senador radical Martín Lousteau en CNN el 3 de marzo de 2025, cuando lo definió como "un monotributista" que "maneja la SIDE, el Ministerio de Justicia y ARCA de manera indirecta", sin obligación de dar explicaciones. La misma rareza la había marcado el politólogo Pablo Salinas en Radio 750, citado por Página/12: "Su designación no aparece en los decretos". El cargo formal, entonces, no existe. Lo que se discute es todo lo demás.
El origen del peso es verificable. Caputo se sumó al equipo de comunicación y estrategia de Milei en 2021, durante la campaña a diputado, y condujo la estrategia de la presidencial de 2023. Venía de Move Group, una consultora porteña. La noche del balotaje, en su primer discurso como presidente electo, Milei agradeció con nombre y apellido a dos personas: a su hermana Karina y a Caputo. Quedó documentado por Infobae el 20 de noviembre de 2023. El asesor llegó al poder por haber ganado una elección que no encabezó.
Sobre esa base, la prensa le adjudica un perímetro inusual para alguien sin cargo. En julio de 2025, en un informe de Bloomberg reproducido por Perfil, se le atribuyó supervisar "la agencia de inteligencia, inmigración, aduanas, la unidad contra el lavado de dinero y el área de privatizaciones", además del aparato de redes del Gobierno, "incluidas cuentas anónimas que atacan a críticos". Ese aparato tiene nombre propio: Las Fuerzas del Cielo, la tropa digital que se autodenomina "brazo armado". La pieza más sensible es la SIDE, recreada por el DNU 614/2024 sobre las cenizas de la AFI. Al frente quedó Sergio Neiffert, sin trayectoria en inteligencia, ubicado por Caputo según la cobertura de La Nación y El Cronista; en diciembre de 2025 lo reemplazó Cristian Auguadra, contador de confianza de su entorno. El DNU 656/2024, que sumaba 100.000 millones de pesos de fondos reservados a esa estructura, fue rechazado por las dos cámaras.
Hay episodios fechados que muestran el roce entre ese poder y la realidad. El 3 de marzo de 2025, tras la Asamblea Legislativa, Caputo encaró al diputado Facundo Manes en los pasillos del Congreso. Manes lo denunció por amenazas coactivas y lo resumió así ante la prensa: "Me amenazó el hombre que maneja la SIDE, la AFIP y los trolls" (La Nación, 3 de marzo de 2025). Meses antes, en octubre de 2024, La Nación había publicado videos del asesor practicando tiro "para defensa personal". Ninguno de los dos episodios es un cargo. Los dos dicen algo sobre la naturaleza del rol.
La pelea por ese poder con Karina Milei, la única de los dos que sí tiene cargo (secretaria general de la Presidencia), dejó su escena más reveladora a mediados de mayo de 2026: la Casa Militar, que responde a Karina, instaló una cámara que registraba la entrada al despacho de Caputo para monitorear sus visitas. Cuando trascendió, la retiraron en un día y la atribuyeron a un "error de colocación" (El Destape, La Nueva Comuna). En paralelo, Revista Noticias recordó el 28 de mayo de 2026 que Caputo fue "el hombre que, entre otras cosas, ayudó a que llegara el auxilio financiero del Tesoro norteamericano", la carta que lo vuelve difícil de descartar. Para el 26 de junio de 2026, Infobae lo daba recuperando influencia en Comunicación tras el caso Adorni, mientras otras coberturas ya hablaban de un "poder vegetativo" y lo degradaban, otra vez, a "estratega" de campaña.
Ahora la pregunta que importa. El poder formal está claro y es chequeable: Karina Milei tiene un cargo, un despacho y una firma. El poder efectivo que la prensa y la oposición le atribuyen a Caputo (inteligencia, comunicación, nombramientos, organismos que manejan plata y datos sensibles) no figura en ningún organigrama, no pasó por ninguna urna y no rinde cuentas ante ninguna comisión, porque nada de eso existe en los papeles. A un funcionario se lo cita, se lo interpela, se lo procesa por su cargo. A un monotributista no. Esa es la distancia. Define quién controla la SIDE y a quién no se le puede pedir que explique por qué.
