El adorno del gobierno
Adorni se desarma de a poco. El 26 de junio, Adrián Ravier debutó como nuevo vocero presidencial y Manuel Adorni dejó atrás el atril desde el que construyó su figura. Le queda la Jefatura de Gabinete, que asumió el 31 de octubre de 2025 en reemplazo de Guillermo Francos, pero también esa se negocia: este fin de semana, con Javier Milei de regreso de España, el Gobierno discute una salida consensuada, y Diego Santilli pica en punta para reemplazarlo. Nada confirmado al cierre de esta nota: son trascendidos de la Casa Rosada que informan Infobae y La Nación.
El nombre se prestaba al juego desde el primer día. Adorni fue, más que un funcionario, el adorno del relato: la cara amable de la motosierra, el que traducía el ajuste a tono de buena noticia. Por eso, cuando el adorno se descuelga, vale la pena hacer la pregunta que el relato evitaba: ¿cuánto costó sostenerlo?
Empecemos por el eslogan más repetido, la "pauta cero". El Decreto 89/2023, publicado el 26 de diciembre de 2023, suspendió la publicidad oficial por un año, y de ahí salió la frase. Pero las empresas del Estado quedaron exceptuadas, y siguieron pagando. Según Chequeado, YPF gastó en publicidad unos 31.749 millones de pesos en 2023, saltó a unos 97.110 millones en 2024 y llegó a unos 128.838 millones en 2025. El Banco Nación pasó de 3.590 millones en 2023 a 30.411 millones en 2025, un aumento real cercano al 86 por ciento en dos años. "Cero" es una cifra cómoda para el atril; los balances de las empresas públicas cuentan otra.
Sigamos por la oficina que Adorni dirigió. La Secretaría de Comunicación y Medios, creada por el Decreto 834 de septiembre de 2024, tuvo en 2025 un presupuesto de unos 25.400 millones de pesos por la Decisión Administrativa 3/2025, que trepa a unos 30.000 millones si se suman los créditos de la Secretaría de Prensa que absorbió. Sobre el personal, los números chocan: Francos le admitió al Congreso 249 empleados en marzo de 2025, 41 más que en noviembre anterior; el equipo de Adorni responde con un recorte del 60 por ciento respecto de un piso de 634 empleados en diciembre de 2023. Las dos cifras conviven, y conviene leerlas juntas antes de comprar una.
El tercer renglón es el sueldo, y ahí el relato de la austeridad se cruza con el Boletín Oficial. Mientras la consigna era "no hay plata", un decreto de fin de 2025 levantó la remuneración de la cúpula del Ejecutivo. Las cifras que se le atribuyen a Adorni para 2026 rondan los 7 a 8 millones de pesos mensuales, según elDiarioAR y ANDigital, contra los cerca de 3,58 millones que declaró por 2025. La crítica más filosa no vino de la oposición sino de adentro: en mayo de 2026, Patricia Bullrich cuestionó los nombramientos y las subas salariales como una contradicción del mensaje de ajuste.
A todo esto se le suma su propia situación judicial, que merece capítulo aparte: el patrimonio de Adorni pasó de unos 61 millones de pesos en su primera declaración de 2023 a unos 627 millones en junio de 2026, y la Justicia investiga si puede justificarlo. Esa historia, con las compras pagadas con tarjetas ajenas y la causa por presunto enriquecimiento ilícito, ya la contamos en detalle: leer más aquí.
Falta nombrar a quienes deciden y a quienes heredan el aparato. La sucesión la digitan Karina Milei y Santiago Caputo; la nueva comunicación queda en manos de una dupla, Ravier, exdirector de la Fundación Faro, como cara pública, y Fabián Fernández en la coordinación de medios. El hermano, Francisco Adorni, sigue en el Ministerio de Defensa, donde entró el día después de la asunción, un capítulo de nepotismo que el propio interesado niega con un argumento que conviene anotar: "no hay nepotismo porque yo antes trabajaba en el Estado".
Queda la pregunta del título. Si "pauta cero" convivió con casi 129.000 millones de pesos de YPF, si la Secretaría creció mientras se pedía sacrificio, y si el sueldo subió por decreto mientras el eslogan era "no hay plata", entonces el adorno no era gratis: lo pagó el contribuyente que financió las pantallas, la pauta camuflada y la nómina. Cambiar la cara, un sábado y por la puerta de atrás, no cambia la factura. A quién benefició el relato está claro: al Gobierno, que mostró austeridad y gastó en mostrarla. Quién lo pagó, también.
