Hay una pregunta que ningún defensor de las PASO quiere responder: ¿con la plata de quién se pagan? La respuesta la tiene la Cámara Nacional Electoral y la tiene El Economista: las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias le cuestan al Estado entre un 35% y un 40% del gasto total de un proceso electoral. Más de 150 millones de dólares por ronda de votación. Ciento cincuenta millones para elegir quién va a la cancha a perder.
Eso es lo que quiere liquidar Diego Santilli desde la Jefatura de Gabinete: que un Estado que viene de años de déficit crónico, de emisión descontrolada y de ajuste real sobre el bolsillo del que trabaja, deje de financiar la interna de los partidos políticos. Si el kirchnerismo necesita saber quién va a ser su candidato, que lo resuelva en una convención. Si la UCR no se pone de acuerdo entre sus fracciones, que lo discuta en un congreso del partido. Que no lo pague el almacenero de Tucumán, el camionero de Córdoba, el monotributista de Buenos Aires.
Las PASO son una encuesta carísima financiada por el contribuyente.
El proyecto de reforma electoral que ingresó al Congreso en abril de 2026 no viaja solo. Según La Gaceta, el paquete incluye también Ficha Limpia y Boleta Única de Papel, dos reformas que la oposición kirchnerista bloqueó durante años porque le convenía el sistema opaco. El paquete completo apunta al mismo lugar: menos Estado en la cancha, reglas más claras para el que juega.
La negociación que lleva Santilli con gobernadores, bloques del PRO y la UCR pasa por un mecanismo concreto. Perfil detalló que la Jefatura de Gabinete ofrece habilitar listas colectoras provinciales a cambio de los 37 votos que necesita en el Senado y los 129 en Diputados. Los gobernadores aliados conservan sus estructuras locales unidas en las categorías parlamentarias mientras adhieren a la postulación presidencial de Milei. Es pragmatismo fiscal con arquitectura electoral.
¿Que algunos radicales se resisten? Esperado. La UCR lleva décadas subsistiendo por la lógica interna que las PASO les permiten: elegir candidatos sin que el partido explote de adentro. Eso no es un argumento democrático, es un argumento corporativo. Lo mismo vale para el sector del PRO que pide mantener las primarias "para garantizar pluralismo". El pluralismo no lo financia el Estado: lo financia la política con su propia estructura.
Desde la oposición, El Destape insiste en que la supresión de las primarias debilita la participación democrática y reduce la representación de las minorías. Página/12 sumó el argumento de que la reforma está diseñada para fragmentar el voto opositor de cara a 2027. La pregunta que ninguno de esos medios responde es la que abre esta nota: ¿con qué plata? Con la tuya.
La Nación consignó que el oficialismo busca cerrar los acuerdos en las próximas semanas, integrando las colectoras y la Ficha Limpia como incentivos para los indecisos. La votación en el Senado será la primera prueba real de si la coalición libertaria puede convertir convicción fiscal en votos legislativos.
La motosierra electoral no es crueldad: es coherencia. Quien votó el equilibrio fiscal en 2023 y en 2025 votó exactamente esto. La política tiene que empezar a pagar su propia interna.

