MASCATE, 29 de julio de 2026. Omán obtuvo el respaldo de varios países del Golfo para una propuesta que permitiría a Irán cobrar tasas voluntarias a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz, una fórmula destinada a reabrir el tránsito sin conceder a Teherán el control exclusivo de la ruta por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado.

La iniciativa aparece mientras continúan los ataques y las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Una fuente del Golfo citada en la cobertura internacional informó que el esquema fue presentado el martes. Al Jazeera describió el mismo día una administración conjunta del estrecho y señaló que la cuestión marítima seguía entre los puntos más difíciles de la negociación.

El mecanismo en discusión

El plan no fija todavía el monto de la tasa ni quién recaudaría el dinero. La propuesta parte de una idea política precisa: reconocer los derechos soberanos de los Estados ribereños, pero crear un servicio de tránsito aceptable para las compañías navieras y para los gobiernos que dependen del paso.

Irán sostiene que los barcos deben utilizar una ruta más próxima a su costa y afirma que puede cobrar por el servicio. Omán, que mantiene canales abiertos con Teherán, busca que esa exigencia quede dentro de un acuerdo con los demás países del Golfo. En una declaración conjunta de junio, Omán e Irán defendieron el paso seguro conforme al derecho internacional y reivindicaron sus derechos sobre las aguas territoriales.

La Organización Marítima Internacional ya trabaja con Irán, Omán, los otros Estados costeros, Estados Unidos y las empresas navieras en un plan de evacuación. El dispositivo muestra que la discusión dejó de ser solo diplomática: también involucra rutas, seguros y protocolos para tripulaciones.

La presión militar sigue

El mismo día en que se conoció la propuesta, el ejército estadounidense informó que interceptó una salva de misiles iraníes y que, junto con fuerzas sauditas, atacó depósitos y centros logísticos de milicias respaldadas por Teherán en Irak. La cobertura internacional ubicó esas operaciones en una pausa de pocos días que volvió a romperse.

El 29 de julio, la cobertura internacional informó que Irán reanudó los ataques con misiles. Los hutíes, aliados de Teherán, también amenazaron una ruta alternativa para las exportaciones sauditas hacia el mar Rojo. Esa combinación reduce el margen de los importadores: el estrecho está bajo presión y el desvío enfrenta otro frente de ataques.

La tasa voluntaria es el detalle técnico de una disputa sobre quién administra el paso y bajo qué autoridad.

La Casa Blanca mantiene una línea de coerción paralela. El 22 de julio, Donald Trump amenazó con destruir un puente o una central eléctrica iraní por cada ataque contra un buque en Ormuz, según la transcripción pública de sus declaraciones. Esa amenaza no forma parte del mecanismo omaní y aumenta el costo de cualquier incidente durante la negociación.

Lo que falta resolver

La propuesta necesita una autoridad que controle el tránsito, un sistema de verificación de pagos y garantías para que una tasa voluntaria no se transforme en un bloqueo selectivo. También debe responder a la objeción estadounidense de que Irán no puede convertir su posición geográfica en un peaje unilateral.

La información disponible indica que los países del Golfo respaldaron el camino diplomático, pero no existe un acuerdo firmado. Al Jazeera señaló que las conversaciones incluyen además el programa nuclear, las sanciones y las reparaciones de guerra. Mientras no existan cifras, plazos y responsables definidos, la tasa sigue siendo una herramienta de negociación.

El siguiente movimiento dependerá de si los ataques se detienen el tiempo suficiente para que los barcos vuelvan a cruzar. La ruta puede reabrirse con un papel firmado, pero el papel deberá sobrevivir al primer misil.