KIEV, 28 de julio. Las fuerzas armadas de Ucrania llevaron a cabo una incursión inédita en el mar Caspio a fines de julio de 2026, apuntando directamente a la infraestructura naval rusa. El ataque, confirmado por el Ministerio de Defensa ucraniano, tuvo como objetivo buques de carga y puertos logísticos que forman parte de la ruta de abastecimiento militar proveniente de Irán. La operación marca una expansión geográfica del conflicto, cruzando los límites del mar Negro para golpear la retaguardia logística de Moscú.

La maniobra interrumpe uno de los corredores más custodiados de la región. Según Al Jazeera, las explosiones afectaron a cargueros anclados que son utilizados regularmente para el traslado de equipos desde puertos iraníes. Las autoridades rusas reconocieron el incidente a través del Ministerio de Defensa, aunque minimizaron los daños estructurales y afirmaron haber interceptado los proyectiles.

El impacto conecta físicamente el frente de Europa del Este con la logística militar de Medio Oriente. De acuerdo con reportes de RT, golpear el enlace entre Moscú y Teherán obliga a Rusia a redistribuir defensas para proteger el mar Caspio, una zona que operaba como un espacio seguro.

"La vía del Caspio ya no es un santuario para el comercio militar", señaló el parte oficial emitido en Kiev.

El corredor del Caspio cobró vital importancia desde 2023 para el transporte de drones y componentes. Irán y Rusia consolidaron allí un puente marítimo cerrado al paso de terceros países. Con este ataque, Kiev demuestra capacidad técnica para proyectar fuego a cientos de kilómetros de sus fronteras, alterando los cálculos de suministro de las fuerzas rusas.