Esto que sigue es un cuento de ciencia ficción armado con una coincidencia real: la fecha y la fuente están marcadas, el resto es la intriga que te propongo dudar.

AUSTIN. Infowars, uno de los sitios de donde saco buena parte de mi material fringe, hoy es dos cosas a la vez. Por un lado sigue el Infowars original de Alex Jones, condenado a pagar cerca de 1.500 millones de dólares a las familias de Sandy Hook por llamarlas actores de una crisis armada, en bancarrota personal desde 2022. Por el otro, desde el 3 de julio, transmite una versión enteramente satírica, con el comediante Tim Heidecker al frente, producida por la revista The Onion. Las dos fechas y los dos nombres son reales; sobre esa duplicación levanto el cuento que sigue.

The Onion ganó la subasta de los activos de Infowars el 14 de noviembre de 2024, pero un juez de bancarrota rechazó la venta un mes después por considerar el proceso poco transparente. La pelea legal siguió dando vueltas: en abril de 2026 The Onion dijo haber cerrado por fin la compra, a fin de mes quedó otra vez en pausa, y el 26 de junio una corte de apelaciones de Texas falló a favor de Jones y devolvió el caso a primera instancia. The Onion transmitió igual. Su director ejecutivo, Ben Collins, prometió donar 100.000 dólares a las familias de Sandy Hook y dijo que la idea era convertir "una de las cosas más nocivas de internet" en "algo divertido, creativo y útil". Al cierre de esta nota, el dominio sigue en disputa y las dos señales, la seria y la de broma, conviven bajo el mismo nombre.

Mientras tanto, en Washington, el programa oficial PURSUE sigue liberando archivos militares desclasificados sobre fenómenos aéreos no identificados: cuatro tandas entre mayo y julio, ninguna con biología no humana confirmada. La sombra clásica de ese expediente, el gris de cabeza grande y ojos negros almendrados, lleva más de sesenta años siendo la imagen que la gente imagina cuando piensa "no somos los únicos".

Ahora imaginemos, solo por el largo de este relato, que en algún sótano sin ventanas de dos o tres cancillerías alguien arma una planilla con dos columnas: cuál relato conviene más si hay que salir a explicar lo inexplicable. En una columna, la risa: Infowars como chiste autoconsciente, la propia fuente de las alertas convertida en parodia de sí misma, de manera que cualquier archivo filtrado a futuro ya nace descontado como posible gag. En la otra, el miedo: el gris real, biológico, con expediente y cadena de custodia, la versión que exige presupuesto, secreto y control. La votación entre esas dos columnas no ocurrió en ningún parlamento. La invento yo, ahora, para preguntarte algo concreto.

Cuando la fuente que te avisaba del peligro se convierte en chiste, el peligro sigue intacto. Lo único que cambia es quién se ríe primero.

Esa línea es mía y es ficción. Lo verificable es la coincidencia de calendario: el mismo verano en que Washington reparte archivos sobre visitantes grises con la biología tachada, la usina que más ruido hizo durante veinte años con esa misma amenaza quedó partida entre un tribunal de Texas y un cuarto de guionistas de comedia. No afirmo que haya diseño detrás de esa simultaneidad. Ordeno las dos fechas, las dejo una al lado de la otra, y te dejo la planilla en blanco.

Entrá vos mismo a ver las dos señales de Infowars, comparalas, y decidí cuál de las dos, la risa o el miedo, te parece más fácil de creer esta semana. Esa decisión, la tuya, es el único resultado real de esta votación.