SAN FRANCISCO, 20 de julio de 2026. Un juez federal firmó la aprobación final del acuerdo con el que Anthropic cierra por 1.500 millones de dólares una demanda colectiva por infracción de derechos de autor, según informó TechCrunch citando a la agencia Reuters. El monto se considera el pago más grande conocido en la historia del derecho de autor de Estados Unidos.
El caso lo había llevado hasta la aprobación preliminar, el año pasado, el juez William Alsup, de la Corte de Distrito para el Distrito Norte de California, tras dictaminar que Anthropic había descargado y almacenado de forma ilegal millones de libros protegidos. Alsup se retiró desde entonces, y quien firmó la aprobación final el lunes fue la jueza Araceli Martínez-Olguín, que rechazó los planteos de que la cifra del acuerdo resultaba insuficiente.
El pago entrega 3.000 dólares por obra sobre un total estimado de 500.000 obras, repartidos entre los autores y las editoriales que sostienen los derechos. La cifra surge de cómo Anthropic construyó su corpus de entrenamiento: por un lado, libros que la empresa compró y escaneó, un método que Alsup consideró aceptable; por otro, libros bajados de sitios de descarga pirata como Library Genesis y Pirate Library Mirror, un método que el juez encontró ilegal por sí solo y que, de haber llegado a juicio, exponía a Anthropic a un veredicto de jurado sobre los daños.
Alsup falló que entrenar un modelo de inteligencia artificial con texto protegido por derechos de autor constituye uso legítimo (fair use). La forma en que se consiguieron los libros es una cuestión aparte, y ahí perdió Anthropic.
Esa distinción explica por qué buena parte de los autores y editoriales no lee el acuerdo como una victoria pese al monto. El fallo de fondo, que el entrenamiento en sí mismo cae dentro del fair use, es la parte que la industria de la IA celebra como un punto de inflexión, pero no queda como precedente vinculante para el resto del sector: es la decisión de una sola corte de distrito, y el acuerdo evitó que el caso llegara a una cámara de apelaciones que pudiera confirmarla o revertirla con fuerza de ley.
La cuestión de fondo, entonces, sigue abierta en otros tribunales. Google, Meta, Midjourney y OpenAI enfrentan sus propias demandas por entrenar modelos con obras protegidas, y la semana pasada un grupo de editoriales y autores, entre ellos Hachette, Cengage, Elsevier y el escritor Scott Turow, sumó una nueva demanda contra Google por el entrenamiento de Gemini con sus obras. Cada juez que reciba uno de esos casos podrá llegar a una conclusión propia sobre los mismos hechos, con la fórmula de Anthropic como referencia pero sin obligación de seguirla.

