Diez días después del memorando, Washington volvió a atacar Irán; hoy hay 'conversaciones técnicas' en Doha y el Estrecho de Ormuz sigue minado.
El 17 de junio se firmó la tregua; el 27 Estados Unidos volvió a bombardear Irán alegando 'violaciones'. La lógica del más fuerte: firmar un acuerdo y conservar el gatillo. Quién mueve primero en Doha, y a costa de quién.
Washington asegura que el pedido salió de Teherán y fija Doha para mañana; el desmentido iraní decide quién llega como suplicante a la mesa nuclear.
Trump anunció en mayúsculas que Irán "solicitó una reunión" y que se celebrará mañana, martes, en Doha, con Steve Witkoff y Jared Kushner al frente del equipo estadounidense, según confirmó la Casa Blanca. Teherán lo niega: su vicecanciller, Kazem Gharibabadi, dijo que la cita "no puede confirmarse" y que solo habrá conversaciones cuando los mediadores acuerden hora y lugar, y un alto funcionario iraní sostuvo que "no hay reuniones planeadas". La disputa por quién convocó a quién no es un detalle protocolar: ocurre dentro de la ventana de 60 días que abrió el acuerdo de junio sobre el programa nuclear, con Qatar como sede y custodio de unos 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados, y mientras el Estrecho de Ormuz sigue siendo el verdadero rehén de la escalada.