El brote de ebolavirus de la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo superó los 6.600 contagios acumulados y causó más de 3.170 fallecimientos, con una tasa de letalidad del 48,1 por ciento, según confirmó este lunes 7 de septiembre el Instituto Nacional de Salud Pública del país africano.

La provincia de Ituri constituye el foco principal de la emergencia al concentrar más del 80 por ciento de los diagnósticos registrados a escala nacional. Las autoridades sanitarias detectaron además focos de transmisión comunitaria en las provincias adyacentes de Kivu del Norte, Haut-Uélé y Tshopo, en un contexto donde el desplazamiento forzado y la presencia de grupos armados dificultan el despliegue de las brigadas médicas.

Dificultades de contención y respuesta clínica

A diferencia de episodios epidémicos previos vinculados a la variante Zaire, la cepa Bundibugyo carece actualmente de tratamientos terapéuticos específicos con aprobación definitiva. Frente a este panorama, equipos de investigación bajo la coordinación de la Organización Mundial de la Salud avanzan en ensayos clínicos de fase inicial para evaluar dos fórmulas vacunales candidatas.

De forma complementaria, las autoridades congoleñas administran dosis de la vacuna Ervebo tras registrarse indicios de protección cruzada en estudios preliminares.

"Las condiciones de inseguridad y la falta de infraestructura de saneamiento en los asentamientos complican el rastreo epidemiológico."

En el ámbito regional, el brote afectó semanas atrás a Uganda, donde las autoridades sanitarias declararon concluida la contingencia a fines de agosto tras registrar veinte casos, en su mayoría originados por movilidad transfronteriza desde territorio congoleño.