SAN FRANCISCO, 14 de julio de 2026. Anthropic mantiene conversaciones preliminares con Samsung Electronics para fabricar un procesador propio, según trascendió esta semana. La empresa hoy corre sus modelos Claude sobre chips que alquila a Amazon Web Services, Nvidia y Google, tres proveedores que además compiten con ella en el negocio de la inteligencia artificial. Un chip propio le daría a Anthropic algo que no tiene hoy: control directo sobre el costo y la disponibilidad del cómputo del que depende cada respuesta que entrega Claude.
Las conversaciones están en una etapa temprana. No está definido qué tareas cumpliría el procesador ni qué rendimiento debería alcanzar, de acuerdo con reportes especializados que citan a personas con conocimiento directo de las tratativas; ni Anthropic ni Samsung confirmaron el proyecto en público. Samsung ofrece hoy dos procesos de fabricación de punta, de 4 y 2 nanómetros (cuanto menor el número, más transistores entran en el mismo espacio de silicio y menor es el consumo eléctrico por operación), pero cuál de los dos usaría un eventual chip de Anthropic tampoco trascendió.
La escala que justifica el silicio propio
Anthropic ya comprometió más de 100.000 millones de dólares en infraestructura con Amazon Web Services para la próxima década, y por separado construye junto a la firma Fluidstack una red de centros de datos en Estados Unidos valuada en 50.000 millones de dólares. La base de usuarios pagos de Claude creció aproximadamente 75% desde enero de 2026. Esa combinación (compromisos de una década, centros de datos propios y una demanda que no deja de subir) es la que suele empujar a un laboratorio de IA a dejar de alquilar cómputo y empezar a diseñarlo.
Cada consulta que procesa Claude corre hoy sobre silicio que Anthropic le renta a sus propios competidores.
OpenAI ya dio el primer paso
Anthropic no sería la primera en moverse. El 24 de junio, OpenAI y Broadcom presentaron Jalapeño, el primer procesador de inferencia diseñado a medida para los modelos de OpenAI, según reportó TechCrunch. Las compañías completaron el desarrollo, desde el diseño inicial hasta el tape-out (el punto en que un diseño de chip queda listo para enviarse a la fábrica que lo produce), en nueve meses, un ritmo que las propias empresas describen como el ciclo de desarrollo más rápido logrado hasta ahora en semiconductores avanzados. Las primeras pruebas muestran un ahorro de costo cercano al 50% frente a las GPU (unidades de procesamiento gráfico, el tipo de chip que hoy entrena y corre la mayoría de los modelos de IA) de uso general, y las compañías apuntan a un despliegue inicial antes de que termine 2026.
| Anthropic (con Samsung) | OpenAI (con Broadcom) | |
|---|---|---|
| Estado | Conversaciones preliminares | Chip presentado, en despliegue |
| Nombre | Sin definir | Jalapeño |
| Anuncio | No confirmado | 24 de junio de 2026 |
| Ahorro reportado | Sin datos | ~50% frente a GPU de uso general |
La otra mitad de la jugada: salir a bolsa
Mientras negocia el chip, Anthropic avanza en paralelo hacia los mercados públicos. El 1 de junio presentó de forma confidencial un formulario S-1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (el documento que una empresa debe registrar antes de vender acciones al público por primera vez), lo que la convirtió en el primer laboratorio de IA de frontera en iniciar ese proceso. Cuatro días antes de esa presentación había cerrado una ronda Serie H de 65.000 millones de dólares, que llevó su valuación a 965.000 millones, la cifra más alta jamás alcanzada por una empresa de IA todavía privada.
El ingreso anualizado de Anthropic (la proyección de ingresos de un mes multiplicada por doce, la métrica que usan las empresas de rápido crecimiento para mostrar su ritmo actual) pasó de 9.000 millones de dólares en enero de 2026 a 47.000 millones en mayo, un salto de aproximadamente cinco veces en cinco meses.
Los reportes especializados ubican la salida a bolsa en Nasdaq o en la Bolsa de Nueva York tan pronto como octubre de 2026, con Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley al frente de una colocación que podría recaudar más de 60.000 millones de dólares; algunas proyecciones ponen la valuación de debut por encima del billón de dólares. Ninguna de estas cifras figura todavía en un documento público: un S-1 confidencial no se hace visible hasta más cerca de la colocación efectiva, así que la fecha, el monto y la valuación siguen siendo lo que terceros con acceso al proceso afirman, no lo que la empresa confirmó por escrito.
Lo que sí queda establecido es la dirección: una empresa que hace seis meses medía su crecimiento en usuarios y hoy lo mide en miles de millones de dólares de ingreso recurrente, y que empieza a actuar como si esperara depender de sí misma, y no de sus rivales, para el hardware que la sostiene.
